domingo 22/5/22
                      Imagen del consejero de Exteriores de la Generalidad, Raúl Romeva. ANDREU DALMAU
Imagen del consejero de Exteriores de la Generalidad, Raúl Romeva. ANDREU DALMAU

Esquerra ha actualizado su programa estratégico y ha situado el horizonte temporal de la independencia de Cataluña entre 2040 y 2050. La militancia de la formación republicana votará entre el 12 y el 13 de marzo su nueva ponencia política, en la que apuesta por el diálogo y la negociación con el Gobierno central para poder ejercer la autodeterminación, pero sin renunciar a la unilateralidad, como le pide Pedro Sánchez a Pere Aragonès.

El encargado de elaborar la hoja de ruta del partido para la próxima década ha sido el exconsejero de Exteriores de la Generalitat, Raül Romeva, condenado a doce años por sedición e indultado por el Gobierno en junio del año pasado. Romeva considera que una de las lecciones que tiene que extraer el independentismo de la etapa del ‘procés’, que culminó con una efímera a declaración de independencia y el encarcelamiento de medio Govern, es que no hay que poner fechas al proyecto secesionista y tampoco a la mesa de diálogo, a pesar de que el presidente de la Generalitat le dio un margen de dos años en la conferencia que pronunció la semana pasada en Madrid. Meses atrás, el propio Aragonès fijó 2030 como fecha tope para la celebración de un referéndum. Un calendario que levantó ampollas en la Moncloa, aunque rectificó con posterioridad.

«La secesión es «irreversible. Cuando miramos a 2040 o 2050, lo que estamos diciendo es que hoy queremos tener las herramientas para que en 10, 20 o 30 años tengamos la sociedad que la gente necesita», afirmó ayer Romeva. 2040 y 2050 no son, por tanto, las fechas concretas en las que ERC prevé la ruptura con España, pero sitúa en el tiempo el horizonte político y «nacional». La apuesta de ERC por la mesa de diálogo es firme, pero lo es también por la consecución de la independencia. Por ello, los republicanos, desde la premisa de que la secesión es «irreversible», abogan por «construir alternativas democráticas» si fracasa el foro de negociación entre el Gobierno y el Govern. «No renunciamos ni renunciaremos a ningún instrumento democrático que nos permita decidir nuestro futuro para llegar a la república catalana, desde acciones de desobediencia hasta a acciones de desbordamiento democrático para hacer posible el derecho a la autodeterminación», recoge la ponencia. Dicho de otra forma, ERC no descarta volver a celebrar un nuevo 1-O, como proponen otros actores del independentismo, como Jordi Cuixart o la CUP. Junts y la ANC, en cambio, consideran que la pantalla del referéndum unilateral está superada y el camino es reactivar la declaración de independencia del 27 de octubre de 2017 y que el propio Carles Puigdemont metió en un cajón. ERC renueva su estrategia, y lo hace por primera vez al frente del Govern y dando apoyo al Gobierno central. Los de Junqueras llaman a «acumular fuerzas, ser más y estar mejor preparados» para poder llegar a la secesión.

Esquerra aplaza el horizonte de la independencia hasta la década de 2040