miércoles. 17.08.2022

La presidenta del Parlament, Laura Borràs, se dio ayer un baño de masas. Y como ya hicieron en el pasado otros dirigentes nacionalistas acusados de corrupción, como Jordi Pujol en el caso Banca Catalana o Artur Mas con el caso 3%, se envolvió en la ‘estelada’ y acusó al Estado de «linchamiento» por poner en duda su «honestidad».

A la espera del escrito de acusación de la Fiscalía, que podría pedir penas de 15 años de cárcel y una semana después de que el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) la dejara a un paso de ir a juicio, la presidenta del Parlament fue la protagonista de un acto organizado en el Ateneo de Barcelona por el llamado ‘grupo de apoyo a Borràs’, que presentó un manifiesto en defensa de la «honorabilidad» de la dirigente soberanista, al que se han adherido los expresidentes Mas, Puigdemont y Torra, todos los consejeros de Junts del actual Govern, la plana mayor de la formación soberanista y 8.000 personas, todas de la órbita de Junts.

Al acto, no obstante, solo acudieron Torra y Turull de entre los primeros espadas de la postconvergencia (Puigdemont intervino por vídeo), mientras que no acudió ningún consejero del Govern, ni siquiera los de Junts. Borràs trató de restarle importancia, pero la tenía: el mensaje de una parte de su partido es que el Govern no se puede romper si es cesada.

Los dirigentes de ERC y la CUP tampoco se dejaron ver —Esquerra, de hecho, contraprogramó con otro mitin en Sant Cugat— ni han firmado el manifiesto. Y ya han dejado claro que no moverán ni un dedo para salvar a la presidenta de la Cámara catalana, a la que reclaman que dimita antes de tener que aplicar el reglamento del Parlament. Éste es claro: si un diputado es procesado por delitos de corrupción, debe irse. Borràsestá acusada de malversación, prevaricación, fraude y falsedad documental.

Esquerra y la CUP dejan sola a Laura Borràs, que denuncia un «linchamiento»
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