jueves 17/6/21

Esquerra y Junts apuran plazos para un pacto ‘in extremis’ que evite los comicios

Los republicanos sitúan el 20 de mayo como fecha tope para pactar la investidura de Aragonès
Tractorada en Murcia contra el trasvase Tajo-Segura. J. C. CAVAL

En el Parlament, como en los toros, hay división de opiniones. En los pasillos de la Cámara catalana hay formaciones que se decantan por elecciones y las que creen que ERC y Junts alcanzarán un acuerdo de última hora y serán capaces de evitar los comicios, que se situarían en torno al 13 de julio.

De momento, republicanos y postconvergentes siguen jugando, como en octubre de 2017, a ver quién frena el último el coche al borde del precipicio. Las dos partes confían en que será el otro al que le temblarán las piernas y acabará cediendo. ERC insiste. No aceptará tutelas y confía en que Junts cumplirá su palabra de investir a Aragonès antes que ir a elecciones.

Tutela quiere decir que los republicanos no admiten que sea Carles Puigdemont una especie de presidente en la sombre como en la etapa de Quim Torra, rechazan que sea el expresident quien fije la estrategia en la mesa de diálogo entre el Gobierno central y la Generalitat, quien decida a través del Consejo para la República qué hacer si la negociación entre ambos ejecutivos fracasa dentro de dos años y cuál es la posición de los grupos en Madrid.

Pero no solo eso. Tutela implica también para los republicanos no asumir que Junts dirija las consejerías relevantes, como la de Economía, que es la que elabora el presupuesto, o tenga el control de TV3 y Catalunya Ràdio. En Esquerra creen que Junts no ha admitido aún que fue la tercera fuerza en las elecciones (tras PSC y ERC) y atribuyen al centro derecha nacionalista una concepción patrimonial del poder, ejemplificado en la frase de Marta Ferrusola, esposa de Jordi Pujol, que el día que salió del Palau de la Generalitat, tras la formación del tripartito de Pasqual Maragall, afirmó que se sentía como si estuvieran «entrando a robar en su casa».

Fuentes de Junts consideran que todavía hay tiempo para el acuerdo, pero exigen a ERC que «rectifique». Los de Puigdemont reclaman a Esquerra que entierre su idea de gobernar en solitario, que negocie una coalición y que acepte buena parte de sus condiciones. JxCat ya ha conseguido uno de sus objetivos, desgastar a Aragonès, y que su gobierno, si arranca, lo haga débil.

«No vamos a rectificar», avisan en el lado republicano. «Hemos estado tres meses negociando un gobierno de coalición, no ha podido ser y ahora estamos en otro escenario», señalan. Eso sí, los republicanos añaden a su órdago un «de momento», conscientes de que la semana que viene pueden verse obligados a dar alguna marcha atrás. En ERC sitúan el punto de no retorno el 20 de mayo. La investidura tiene como fecha límite el 26. Pero el día 24 es festivo en Cataluña. Apenas quedan unos días, ya que JxCat advirtió que el acuerdo al que puedan llegar deberá ser validado por la militancia.

Esta circunstancia añade incertidumbre, toda vez que las bases de JxCat están más radicalizadas que la dirección, que tiene que hacer encaje de bolillos entre las diferentes sensibilidades del partido. Artur Mas, por ejemplo, agotó el plazo en 2016 antes de dar el paso al lado y renunciar en favor de Puigdemont para evitar nuevas elecciones. En principio, ni ERC ni Junts desean ir a una repetición electoral, pues el resultado para el independentismo es toda un incógnita, después de tres meses negociando con decenas de reuniones, incluso en la cárcel de Lledoners.

Esquerra y Junts apuran plazos para un pacto ‘in extremis’ que evite los comicios