sábado 21/5/22

La llegada de Alberto Núñez Feijóo a la presidencia del PP ha tenido un claro efecto revitalizador que se proyecta sobre sus expectativas electorales. El CIS de abril, dado a conocer ayer, sigue situando al PSOE como primera fuerza en intención de voto, pero los populares han remontado en tan sólo un mes 3,4 puntos y ya se colocan a tres de los socialistas con un 27,2% de los eventuales sufragios frente al 30,3%.

El repunte se explica, fundamentalmente, por el comportamiento de los votantes de Vox: el partido pierde casi dos puntos.

El estudio, elaborado entre el 1 y el 9 de abril, es el segundo realizado desde que el CIS cambió su metodología para, según argumentó su director, el socialista José Félix Tezanos, tratar de hacer frente a un problema de subestimación del voto de la formación que lidera Santiago Abascal. Pero su lectura exige atender también al contexto político. Cuando se realizó, el PP acababa de celebrar su congreso extraordinario y Pedro Sánchez venía de lograr el visto bueno de la UE para descolgar el mercado eléctrico de España y Portugal del resto de la UE e intervenir los precios, un hito que presentó al Parlamento con su plan anticrisis, después de dos semanas de protestas de especial relevancia en el sector de los transportes.

En ese marco, el PSOE retrocede 1,2 puntos respecto al barómetro de marzo y el PP es el único partido que crece. Unidas Podemos, que ya en el último estudio encajó una caída en la expectativa de voto de dos puntos, pierde ahora otro más y se queda en el 10,7% (frente a casi el 13% de las generales). Su desgaste coincide con un mes en el que los choques internos entre Yolanda Díaz y la dirección del partido encabezado por Ione Belarra se han hecho palpables en asuntos como el envío de armas a Ucrania. Cs continúa su declive y ya ni siquiera alcanzaría el 3% de voto necesario para obtener representación parlamentaria.

Feijóo frena el auge de Vox y acorta distancias con el PSOE