jueves 26/11/20

Giro inesperado en el ‘caso Dina’: Pablo Iglesias vuelve a ser perjudicado

La Audiencia rectifica al instructor y zanja que no se pude probar que manipulase el móvil
Un grafiti con la imagen de Pablo Iglesias en Valencia. CÁRDENAS
Un grafiti con la imagen de Pablo Iglesias en Valencia. CÁRDENAS

Giro inesperado en el ‘caso Dina’. La Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional enmienda la plana al juez del macrosumario contra el comisario Villarejo y devuelve la condición de perjudicado a Pablo Iglesias en esta pieza tras estimar los recursos de apelación del vicepresidente y de la propia Dina Boulselham contra el auto del instructor Manuel García-Castellón que le retiró la condición de víctima al líder de Podemos en la causa que investiga lo sucedido con la sustracción del teléfono móvil de su exasesora.

La Sala de lo Penal entiende que no hay pruebas que sustenten la tesis de García-Castellón de que pudo no ser el comisario José Villarejo quien robó y filtró el contenido de la tarjeta a pesar de las aparentes contradicciones en las declaraciones de Pablo Iglesias y su exasesora sobre lo ocurrido.

El tribunal de la calle Génova zanja que esa hipótesis o la que de que fueran responsables de Podemos los que filtraran el contenido de un chat de Telegram son simples especulaciones sin base.

Iglesias perdió su condición de perjudicado en este caso el pasado 25 de mayo cuando García-Castellón aceptó la petición de la Fiscalía Anticorrupción de impedirle ser acusación solo días después de que Bousselham revelara ante el juez que Iglesias le devolvió la tarjeta de su móvil después de que el contenido íntimo de la misma fuera publicado en varios medios digitales e impresos en verano de 2016. Al secretario general de Podemos, según le explicó a la víctima del robo, se la entregó varios meses antes, en enero de ese año, el presidente del Grupo Zeta, Antonio Asensio, que a su vez le había llegado de los responsables de la revista del mismo grupo, Interviú, que en su caso no publicó nada al respecto.

Poco después, el 17 de junio, el propio juez, al confirmar su auto ante el primer recurso de Iglesias, llegó a insinuar que el líder de Podemos pudo destruir la tarjeta que, en cualquier caso, llegó inservible a la Audiencia Nacional.

El juez consideró clave para sostener este tesis que Iglesias recibió el dispositivo de manos de Antonio Asensio y no le dijo nada a su asesora hasta meses después, pese a saber que contenía información personal e íntima y que, además, la tarjeta había sido obtenido de forma ilícita.

Pero para la Sala de lo Penal el hecho de que Iglesias pudiera retrasarse en entregar la tarjeta no prueba la existencia de «hipótesis alternativas» como las que defiende el instructor, llegando a dejar abierta la puertas a que la fuente de las filtraciones pudieron ser los «propios recurrentes» (Iglesias o su asesora), al dar a entender que podían existir «otras copias» de la tarjeta sustraída.

Es más, la Sala en su varapalo a García Castellón se ve en la obligación de recordar al juez de que el hecho de que esta pieza separada del caso Villarejo continúe en la Audiencia Nacional y sea de su competencia solo se sostiene por los indicios de que hay una organización criminal, la de Villarejo, detrás del robo, porque de no ser así este asunto tendría que haber sido ya enviado a los juzgados ordinarios.

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