sábado. 04.02.2023
Rubalcaba y Llamazares se despiden tras la sesión negociadora de ayer
El PSOE quiere poner punto y final este viernes a las negociaciones del estatuto catalán y está dispuesto a presionar lo que haga falta para lograrlo. Después de tres meses de conversaciones que, según las encuestas, han supuesto un fuerte desgaste para su imagen, los socialistas dieron ayer comienzo a tres jornadas maratonianas de trabajo con las formaciones catalanas para resolver los «flecos» y las discrepancias aún pendientes en torno a las competencias y, sobre todo, a la financiación. El mensaje al resto de interlocutores fue rotundo: «Lo que no se arregle en tres días, no se arreglará en 30 años». No fue, como habría cabido esperar, el representante del Gobierno -el secretario de Estado para las relaciones con las Cortes, Francisco Caamaño- quien lanzó esta advertencia a los partidos catalanes. El responsable del órdago fue el propio portavoz del PSC, Miquel Iceta, que compartió más de 12 horas de encierro en una de las nuevas dependencias del Congreso junto a la vicepresidenta de su formación, Manuela de Madre; los interlocutores de CiU, Francesc Homs y Josep Sánchez-Llibre; los de ERC, Joan Puigcercós y Joan Ridao; los de ICV, Joan Boada y Jaume Bosch, y el secretario del grupo parlamentario socialista, Diego López Garrido. El aviso fue reiterado después por el portavoz del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, en un encuentro informativo con el coordinador general de Izquierda Unida, Gaspar Llamazares: «es ahora o nunca», dijo.

El Gobierno avisa de que si mañana no hay acuerdo, se acabó el Estatuto
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