Diario de León

El Gobierno exhibe optimismo y da por finiquitado el proceso soberanista catalán

El PP exige las actas de la reunión y advierte de que si el Gobierno no las entrega llevará su petición al Congreso

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El Gobierno sigue rebajando las expectativas en torno a la mesa de diálogo con la Generalitat. Un día después de haber celebrado en Barcelona un encuentro destinado a su reactivación, el aun primer secretario del PSC y minitstro de Cultura y Deporte, Miquel Iceta, insistió en que, de momento, solo cabe esperar una «aproximación pragmática» entre las partes y descartó «grandes consensos». Pero eso, para el Ejecutivo central, ya es toda una victoria. Tanto es así que el ministro de Presidencia, Félix Bolaños, se arriesgó a afirmar que que «el proceso soberanista está terminando».

Entre los socialistas se percibe optimismo por el modo en el que, por ahora, ha quedado plasmado el compromiso al que Pedro Sánchez decidió hipotecar su investidura a finales de 2019. No solo porque Pere Aragonès aceptara que las conversaciones deben abordarse «sin plazos» concretos sino porque la negativa rotunda de Sánchez a un referéndum de autodeterminación ha sido encajada por la contraparte con una deportividad impensable hace cuatro años o incluso hace dos, cuando las calles de Cataluña se incendiaron por el juicio del ‘procés’.

Aun así, la dirección del PSOE es consciente de que gestos como los indultos, las promesas de inversiones millonarias recogidas en la ‘agenda para el reencuentro’ que el Gobierno puso esta semana sobre la mesa de la Generalitat —600 millones para Dependencia; 1.721 millones para Sanidad; 140 para Desarrollo Rural o 6.300 para Rodalíes-Cercanías— y la propia relación bilateral con el ejecutivo catalán, deben ser explicados e incluso compensados en otros territorios para evitar sentimientos de agravio.

El propio Sánchez se cuidó de visitar ayer al presidente de Aragón, Javier Lambán, solo unas horas después de su encuentro en el presidente catalán, para presentar la candidatura a los Juegos Olímpicos de invierno para 2030, en la que están implicadas tanto Cataluña como Aragón, y garantizar que será diseñada por las dos comunidades autónomas «de igual a igual», afirmó. «Llevamos a cabo este proyecto porque creemos en la igualdad de todos los españoles; así es como lo hemos planteado», llegó a decir.

Las palabras de Bolaños, el hombre de Sánchez en las negociaciones, forman parte de ese mismo intento de amortiguar posibles reproches. Iceta, sin embargo, se mostró algo más cauto a la hora de dar por hecho que en Cataluña ya se ha pasado de pantalla. Matizó que el ‘procés’ puede estar terminando «en su fase unilateral» pero advirtió de que eso no significa que el independentismo haya cambiado de posición o haya renunciado a sus objetivos. La consejera de Presidencia de la Generalitat, Laura Vilagrà, no en vano, avisó: «El deseo de querer decidir es muy fuerte y el ‘procés’ no se va a acabar porque haya 44 acuerdos en infraestructuras. Pueden ser importantes, pero ese no es el conflicto político».

Por su parte, el PP quiere saber de qué se habló en la mesa de diálogo entre el Gobierno de Pedro Sánchez y la Generalitat, y por eso pide que las actas de la reunión sean públicas o llevará su demanda al Congreso. «No puede ser que un encuentro de 29 segundos con (el presidente de Estados Unidos) Joe Biden fuera pregonado con notas de prensa y se reúna dos horas con la Generalitat catalana y nadie informe de nada», señalan.

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