miércoles 8/12/21
                      Patxi López, Rodríguez Zapatero e Idoia Mendia ayer, en Gernika. MIGUEL TOMA
Patxi López, Rodríguez Zapatero e Idoia Mendia ayer, en Gernika. MIGUEL TOMA

El Gobierno reconoció ayer como un paso en la buena dirección la asunción, por parte de Arnaldo Otegi, de que el dolor causado a las víctimas de ETA «nunca debería haberse producido», pero evitó sumarse al entusiasmo mostrado la víspera por la dirección del PSOE. Su portavoz, Isabel Rodríguez, advirtió de que el gesto es «insuficiente»e instó a la izquierda abertzale a perdir «perdón» y condenar los homenajes a los presos de la banda terrorista, los conocidos como ‘ongi etorri’ (bienvenido, en euskera).

En la Moncloa matizan que la exigencia no supone en ningún caso una rectificación a las palabras del ‘exlehendakari’ y recién designado secretario socialista para la Memoria Histórica, Patxi López. «Una cosa es la posición del partido y otra la respuesta institucional», alegan.

El que fuera jefe del Ejecutivo vasco entre 2009 y 2012 calificó el paso dado por el hoy líder de EH-Bildu de «punto de inflexión» y fuentes del PSE admiten que si la formación independentista sigue avanzando en esa dirección, en un futuro relativamente próximo no sería descartable una alianza tripartita para, junto a Podemos, desbancar al PNV del poder. Una posibilidad que tiene «muy nerviosos», admiten, a los nacionalistas vascos, a los que Sánchez se ha referido en no pocas ocasiones como socios prioritarios.

López insistió ayer en su valoración. «Lo que hizo Otegi fue una especie de enmienda a la totalidad de la propia existencia del terrorismo», dijo. Y no se quedó solo en su posición. El expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero —con quien participó en Guernica en un acto del PSE, en conmemoración del décimo aniversario del fin de la violencia—, también defendió que las palabras del líder de la izquierda abertzale marcan «un antes y un después» y apeló a luchar por la convivencia entre quienes tienen «identidades, banderas y culturas» distintas.

La ministra de Política Territorial, Isabel Rodríguez, esgrimió ayer que no hay contradicción entre sus advertencias y el hecho de que el Ejecutivo haya normalizado la relación parlamentaria con EH-Bildu, desde que, junto a ERC, facilitó la investidura de Pedro Sánchez. En el inicio de la legislatura los socialistas negaban que ese respaldo fuera fruto de negociación alguna, pero con posterioridad el grupo liderado en la cámara baja por Mertxe Aizpurua fue incluido con normalidad dentro de las rondas de contactos del Ejecutivo con los grupos parlamentarios y el pasado año ya apoyó los Presupuestos Generales del Estado.

La portavoz argumentó que el Gobierno siente «respeto absoluto» por todas las «representaciones parlamentarias» porque todas son reflejo de la «voluntad del pueblo españolen toda su extensión».

«Lo que pedíamos era que se defendieran las posiciones con la palabra y no con las armas», esgrimió. Así, echó en cara al PP que pretenda llevar a votación en el Congreso una iniciativa para que Bildu sea excluida de todos los pactos y acuerdos políticos que promueva el Gobierno de España.

Rodríguez adujo que uno de los elementos que permitió derrotar a ETA fue, precisamente, la unidad de todos los demócratas. «Este Gobierno sigue participando de esa idea. No hay que dar ni un espacio, ni un titular, ni una consideración a ETA sin la unión de los demócratas», replicó cuando se le preguntó, en la rueda posterior al Consejo de Ministros, sobre la resolución de los populares. Mañana, los dos partidos mayoritarios votarán juntos en el Senado un texto de condena al terrorismo de ETA. Pero la posición de Bildu es aún una incógnita.

El Gobierno exige a EH-Bildu que pida perdón pero pone a salvo su relación
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