viernes 24/9/21

Gobierno y oposición vuelan todos los puentes para renovar el Consejo Judicial

El choque entre el Gobierno y el PP a cuenta de la renovación del Consejo General del Poder Judicial, pendiente desde el 4 de diciembre de 2018, no solo no tiene visos de solución sino que se agrava día a día. El ministro de Presidencia, Félix Bolaños, dejó claro ayer que el PSOE no tiene ninguna intención de apoyar, ahora o en el futuro, una reforma del sistema de elección que permita a los jueces designar directamente a doce de los 20 vocales que componen su órgano de gobierno, como reclama de forma sobrevenida el primer partido de la oposición.

Y lo hizo con un argumento que desencadenó la polémica. Bolaños alegó que, en una democracia plena, «ni los jueces pueden elegir a los jueces ni los políticos a los políticos» y que los poderes del Estado no se pueden convertir en «departamentos estancos». «Todos han de tener base democrática», dijo. Sus palabras no solo provocaron la reacción inmediata de presidente del PP, Pablo Casado, quien se apresuró a exigir en Twitter, su dimisión por atentar, dijo, contra la separación de poderes, la Constitución y la UE.

También la Asociación Judicial Francisco de Vitoria le recriminó su actitud. La Francisco de Vitoria, una de las cinco asociaciones de jueces y magistrados que hay en España, lleva años demandando una reforma como la que ahora reclama Casado; reforma que el PP renunció a impulsar cuando gobernaba con mayoría absoluta pese a haberla llevado en su programa electoral. Recordó que la Comisión Europea y el Consejo de Europa han conminado a España a dar ese paso y remarcó que el nuestro es junto a Polonia, el único país de la UE en el que el órgano de gobierno de sus jueces lo eligen solo los políticos.

España ya tuvo un sistema como el que rechazan los socialistas al principio de la democracia, aunque solo dio tiempo a elegir un CGPJ con esas normas. En 1985, cuando el PSOE gobernaba con mayoría absoluta, la ley se modificó para que el Congreso y el Senado eligieran por mayoría de tres quintos no solo a los ocho vocales elegidos entre abogados y juristas de «reconocida competencia», sino también a los doce que han de ser jueces y magistrados». La norma fue recurrida por los conservadores ante el Tribunal Constitucional, que, sin embargo, la avaló. A pesar de que Casado insiste en que la Constitución deja claro que los jueces deben tener un papel directo en la elección de al menos una parte de su órgano de gobierno.

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