martes 26/10/21

El Gobierno y el PSOE asumen la derrota y Gabilondo no dimite

El socialista Ángel Gabilondo. FERNANDO VILLAR

El Gobierno y PSOE asumieron la derrota sin paliativos, pero se resisten a extrapolar sus resultados a toda España frente a la interpretación del PP de que el 4 de mayo se ha convertido en un puente para llegar al Palacio de la Moncloa. Con los datos en la mano, ninguno de los ministros o dirigentes socialistas que los comentó negó el fracaso que evidencian pero apelaron a la prudencia y la reflexión.

Es lo que hizo, entre otros, la vicepresidenta primera del Ejecutivo, Carmen Calvo, quien ha reconocido también la necesidad de autocrítica tras una derrota «sin ambages» y que no esperaban. Desvinculó esa derrota en unas elecciones madrileñas de la salud del Gobierno de Pedro Sánchez («es el triunfo de la señora Ayuso, no de Casado», dijo») y garantizó la estabilidad del Ejecutivo de coalición pese a que el líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, anunció que abandona la política.

En línea con esos argumentos, la titular de Hacienda y portavoz del Gobierno, María Jesús Montero, ha negado trascendencia nacional a los datos: «Son resultados de Madrid que se quedan en Madrid». Desde la dirección federal socialista se lanza el mismo mensaje en un primer análisis y antes de que haya una reflexión más profunda en la reunión de la Ejecutiva del partido que ha convocado Pedro Sánchez para este jueves.

Por el momento ponen el foco en lo que ha de hacerse en Madrid, donde el entorno del candidato socialista, Ángel Gabilondo, ha salido al paso de los comentarios que apuntaban a que dimitiría y ni siquiera recogería el acta de diputado en la Asamblea regional, para negarlos de forma rotunda. José Luis Ábalos, secretario de Organización del PSOE, manifestó que Gabilondo es una persona «lo suficientemente madura» como «para tomar su propia decisión».

Pese al reconocimiento del claro triunfo de Isabel Díaz Ayuso, voces como la de Carmen Calvo aprovecharon para lanzar advertencias como que el fascismo en ocasiones llega disfrazado con la bandera de la libertad, en alusión al eslogan de campaña de la candidata del PP. El líder de este partido, Pablo Casado, sí interpreta lo ocurrido en clave nacional, y ante el Comité Ejecutivo Nacional de su partido consideró que la incontestable victoria de Ayuso supone «una debacle histórica» de los socios del Gobierno y «un paso de gigante» para vencer a Sánchez.

Instó al jefe del Ejecutivo a convocar un debate sobre el estado de la nación en el Congreso y afirmó que el PP ha logrado una clara unificación del centroderecha para erigirse como la única alternativa «real, preparada e inmediata» a Sánchez.

Por la misma senda discurrió la intervención de Ayuso en ese foro, donde señaló que su victoria ha abierto un escenario prometedor para el cambio en España, así como las declaraciones a lo largo de la jornada de otros dirigentes como su portavoz en el Congreso, Cuca Gamarra, o varios presidentes autonómicos.

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