domingo 16/5/21

El independentismo carga con todo contra Illa en la recta final de la campaña

Puigdemont compara al exministro con Franco y Otegi arropa a Esquerra contra el fantasma del tripartito
Oriol Junqueras aplaude la intervención del líder de Bildu Arnaldo Otegi. DAVID BORRAT

La carrera electoral hacia el 14 de febrero entra en su última semana con un empate en las encuestas entre JxCat, ERC y el PSC, que se jugarán la victoria en la recta final. Los independentistas celebraron hoy sus mítines centrales de campaña. Esquerra exhibió músculo en Girona, territorio Puigdemont, y JxCat, en Vic (Barcelona), uno de los feudos tradicionales del nacionalismo conservador. Las dos formaciones, que compiten de tú a tú por el voto soberanista, situaron al candidato socialista como el enemigo a batir y ambas apelaron al voto útil secesionista para evitar una victoria socialista. Tanto JxCat como ERC compiten por convertir la semana final en un mano a mano con el exministro, contra el que ayer elevaron el tono de las descalificaciones. El secesionismo quiere una doble victoria: evitar que el PSC sea la fuerza ganadora y aspira a repetir mayoría absoluta con la suma de JxCat, ERC y la CUP. El triplete sería superar el 50% de los votos.

Republicanos y posconvergentes apelan al voto útil, pero lo hacen con diferentes armas. Esquerra se ofrece como la formación del ‘no pasarán’ y como la única que puede evitar que el PSC gobierne con los votos de Vox, mientras que Junts airea el fantasma del tripartito de izquierda.

ERC hizo una encendida llamada a la participación masiva, en un acto en el que los republicanos contaron con Arnaldo Otegi, líder de Blldu, y de Ana Pontón, del BNG. Fuentes de Esquerra reconocen que una alta abstención beneficia a JxCat, que tiene a su parroquia mucho más movilizada.

Indecisos

El partido en estos momentos se juega en el campo de los indecisos y el votante de Esquerra tiene debate tanto hacia JxCat como hacia la CUP. Los republicanos apelaron al voto «antifascista» y echaron mano del tirón que el líder de la izquierda abertzale tiene en el soberanismo catalán para exhibir galones independentistas frente a quienes les acusan de haberse vuelto blandos y de no estar plenamente comprometidos con la secesión. También para negar el tripartito. Junqueras, puño en alto junto a Otegi y aprovechando la salida de prisión con el tercer grado, planteó la cita del próximo domingo como una batalla entre el bien y el «mal», entre los republicanos y los del 155. «Os necesitamos, no nos dejéis solos», reclamó. El presidente de Esquerra intentó insuflar moral de victoria y pidió un triunfo que dé sentido a su encarcelamiento. Los presos, dijo, están «dispuestos a entregar su libertad por el país». Otegi, mientras, insistió en la idea de ir a votar en masa para frenar a la extrema derecha. «Si no vamos, vienen ellos», alertó. Y advirtió de que si el PSC puede sumar con Vox, lo hará, porque el objetivo de ambos, dijo, es evitar que el soberanismo avance.

«No se meta en política»

Carles Puigdemont, en el mitin de JxCat en Vic, también arremetió contra el exministro de Sanidad, al que comparó con Franco. Illa, apuntó, se jacta «de no escuchar a la gente» al oponerse a un referéndum. Y por ello, le acusó de cortar las alas de los catalanes y de tratarles como «menores de edad». «Esta manera de hacer política, de quedaos quietos, no os mováis, me recuerda a ‘haga como yo y no se meta en política», dijo sobre una recordada frase del dictador. Puigdemont ejerce de telonero y remata Laura Borràs. JxCat se resiste a que la recta final sea un cara a cara entre el PSC o ERC que les restaría opciones. «Esto va de ellos o nosotros», afirmó la cabeza de lista. JxCat se autoerige en la única fuerza que puede garantizar un gobierno independentista y que puede evitar un tripartito para que Illa gobierne con los comunes con los votos de Vox. «Nuestro voto es útil», arengó la candidata nacionalista, para que «no haya ningún tripartito ni ningún gobierno con los partidos del 155, votos de los cuales no aceptaremos». Ahí ERC y JxCat no son iguales. Los republicanos no descartan los votos de los socialistas para una investidura, mientras que los posconvergentes, sí.

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