jueves 19/5/22

Xabier Garmendia | MADRID

La destitución de la directora del CNI ha abierto una nueva etapa en la crisis del espionaje que amenaza con llevar la legislatura al precipicio. Sin embargo, el cese de Paz Esteban no colma todas las expectativas de los aliados del Gobierno. Ni siquiera del socio minoritario de la coalición, Unidas Podemos, que insiste en su ofensiva contra Margarita Robles.

En el independentismo,tanto el Govern como ERC evitan ya pedir la dimisión de la ministra de Defensa para no enrarecer aún más las relaciones con Moncloa, aunque Junts y la CUP optan por elevar el órdago y apuntar directamente a la responsabilidad de Pedro Sánchez.

Quien menos parece haber variado su posición tras confirmarse el relevo en el servicio de inteligencia es Podemos. En un discurso muy similar al que mantenía la semana pasada, Pablo Echenique volvió a pedir implícitamente la salida de Robles del Consejo de Ministros bajo la tesis de que «las responsabilidades políticas no se pueden delegar».

El Govern reconoció la relevancia del paso dado por el Gabinete de Sánchez, pero el bipartito de ERC y Junts advierte de que por sí solo «no cierra» una crisis que ha llevado a restringir «al mínimo» las relaciones con Madrid y a congelar la mesa de diálogo entre ambas administraciones. «El cese no lo soluciona todo», expresó la portavoz, Patricia Plaja. Más categórico fue el vicepresidente de la Generalitat, el posconvergente Jordi Puigneró, con un elocuente «nada ha cambiado».

Existe, en cualquier caso, un evidente contraste entre los representantes de Esquerra y los de Junts, más duros que Junqueras.

El independentismo rebaja el tono pero avisa de que el cese «no cierra» la crisis