sábado 23/10/21

Los dos largos meses que agotaron la confianza en el coronel Pérez de los Cobos

El 8-M y la fijación con Simón provocaron el desencuentro con Marlaska
Diego Pérez de los Cobos fue coordinador policial del referéndum de Cataluña. J.J. GUILLÉN

El coronel Diego Pérez de los Cobos llegó en abril de 2018 como responsable de la Comandancia de Madrid, un cargo de libre designación con el visto bueno del ministro del PP Juan Ignacio Zoido. Éste había prescindido antes de sus «impecables» servicios en la dirección de Interior, donde había pasado 11 años. Su papel durante el procés en Cataluña, donde fue nombrado por la autoridad judicial coordinador policial del referéndum, le puso en el foco nacional. Pero el resultado de aquel desafío, las imágenes de las cargas, le acabó pasando factura. De los Cobos ya no era un coronel más dentro de la Guardia Civil. A sus 57 años, su camino solo tenía un final: entrar en el selecto grupo de generales. Algo que no había logrado su amigo el coronel Manuel Sánchez Corbí, jefe de la UCO cesado por el actual ministerio. Pero cuando el oficial murciano se las deseaba felices, la pandemia se cruzó en su destino.

el doctor en la diana

El 23 de marzo de 2020, nueve días después de declararse el estado de alarma, la jueza Carmen Rodríguez-Medel admitió la denuncia de un particular sobre la presunta responsabilidad penal del delegado del Gobierno en la autorización de decenas de concentraciones, entre ellas las marchas de la Mujer, pese a la existencia de un informe europeo que llamaba a evitarlas.

La «pieza mayor» del 8-M era la cara del Ejecutivo en el momento más letal de la crisis sanitaria: el doctor Fernando Simón, a quien PP y Vox habían puesto en la diana.

La jueza, hija y nieta del cuerpo, decidió comisionar como Policía Judicial a la Comandancia de Madrid. Pérez de los Cobos entra en escena en un momento social y político convulso. En los dos siguientes meses se desarrollaron los acontecimientos que explican su cese.

El primer contacto del coronel con el equipo de Fernando Grande-Marlaska se produjo para «comunicar las novedades» sobre la investigación, a principios de abril. A las dos semanas el coronel vuelve a informar de que la jueza no realizaría nuevas pesquisas hasta finalizar el estado de alarma.

El 22 de mayo, Interior amanece con un informe de los subordinados de De los Cobos publicado por El Confidencial del que el coronel no avisó y que apuntaba a la responsabilidad de Fernando Simón por conocer la gravedad del virus.

Por vez primera, el director del Centro de Coordinación de Emergencias estaba cerca de «sentarse en el banquillo de los imputados» para conmoción del Gobierno. De los Cobos no contestaba a las llamadas de sus superiores pidiéndole explicaciones. 48 horas después el documento llegó a manos de Interior. Una somera lectura les permitió respirar tranquilos: los indicios que contenía eran «muy vagos». Ni la juez se atrevió a citar a Simón como imputado.

El 24 de mayo se comunicó la decisión: cesado por «pérdida de confianza». La jueza remitió un escrito al secretario de Estado de Seguridad, Rafael Pérez, advirtiendo de que había dado «orden expresa» de guardar «rigurosa reserva» sobre la evolución de las pesquisas. Nada sobre el contenido. La Audiencia Nacional consideró legal su cese en una sentencia el pasado martes.

«El coronel perdió el control de la situación instrumentalizado por la batalla política de la pandemia y renunció luego a una defensa profesional». Su anhelo de conseguir la primera estrella se desvaneció para siempre.

Los dos largos meses que agotaron la confianza en el coronel Pérez de los Cobos
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