sábado 22/1/22

La iglesia de Todoque se desplomó ayer ante el avance imparable de la lava, que discurría a una velocidad de 100 metros por hora. La colada se había parado en el municipio el pasado 21 de septiembre, pero otra más reciente surgida el viernes y que pasó por encima de la primigenia a última hora de la tarde se adentró en el pueblo sin que nada la detuviera. El frente se tragó también el consultorio médico, según informó la Radiotelevisión Canaria. La vulcanóloga Carmen Solana, que se encontraba en Todoque, vio cómo el río de fuego derrumbaba el campanario.

Durante el martes, operarios del ayuntamiento acoplaron en camiones todo el mobiliario religioso que pudieron sacar del interior de la parroquía de San Pío X, como vírgenes, crucifijos, candelabros y cuadros. No era previsible que se produjera esta entrada repentina. De hecho el Cabildo de La Palma había autorizado ayer a residentes de algunas calles de Todoque, con más de 1.000 habitantes, a acceder a sus domicilios para recoger algunas pertenencias.

La colada del volcán de La Palma dejará con los siglos un suelo fértil por su riqueza en calcio, hierro y magnesio, pero por ahora, para quienes viven en la isla, el panorama no puede ser más desolador: cenizas, evacuaciones, casas enterradas por un alud de rocas y la angustia de vivir en vilo por si al cráter le da por arrojar nuevas bocanadas de lava. Las carreteras están sembradas de un polvo fino que las hace resbaladizas y los conductores tienen que hacer paradas frecuentes para llenar el depósito de agua del limpiaparabrisas.

Ayer permanecían activas al menos cuatro bocas eruptivas. Una colada se desplazaba con fluidez por el norte, mientras al sur, una segunda se movía de manera casi imperceptible a una velocidad de 30 metros por hora. La temperatura de 1.250 grados centígrados hacía que la primera manase más rápida, pero, en cuanto se enfriaba al contacto con el aire, sufría frenazos. Por suerte, la lengua de fuego más reciente ha transcurrido por zonas de pastos, de modo que no ha causado daños en las edificaciones.

Según informó el director técnico del Plan de Emergencias Volcánicas de Canarias (Pevolca), Miguel Angel Morcuende, la tendencia es que los dos brazos converjan.

La mejora de los indicadores de sismicidad, de la magnitud del tremor (la huella energética de la erupción) y de la deformación del terreno permiten que los 160 evacuados hace tres días de Tacande y Tajuya pudieran volver a sus casas. Con todo, la directora del Instituto Geográfico Nacional de España en Canarias, María José Blanco, aseguró que no se descarta que vuelvan a producirse desprendimientos del cono principal, como ocurrió el sábado.

De la rebaja de los temblores habla de forma elocuente el hecho de que la profundidad de la señal se encuentra a unos 10 kilómetros, lo cual no quiere decir que el Cumbre Vieja esté próximo a apagarse.

La lava se adentra en Todoque otra vez y destruye su símbolo: la iglesia