viernes 22/10/21

La lava ralentiza su paso pero su voracidad no remite y amenaza a otras 500 viviendas

No hay una estimación oficial de daños, pero se da por seguro que superarán los 400 M€ al afectar a 103 hectáreas
Una colada de lava se desplaza por Los Llanos de Aridane, donde se desalojó a la población. R. DE LA ROCHA

El avance del magma del volcán de La Palma avanza a paso más lento, a 200 metros por hora, pero su voracidad no remite. Ya se ha tragado 183 viviendas, arrasado 400 explotaciones agrícolas, invadido carreteras y hecho añicos unas 200 infraestructuras. Las autoridades no han hecho una estimación oficial de los daños, si bien dan por seguro que superarán de largo los 400 millones de euros. El Gobierno canario prevé que medio millar de casas más queden engullidas por la lengua de fuego.

Los agricultores y ganaderos, a los que se ha impedido por razones de seguridad el paso a sus propiedades, observan cómo el muro de lava (de más de seis metros de altura) se lleva por delante canales de riego, acequias, tuberías y balsas de suministro. También ha calcinado una escuela en Los Llanos de Aridane a la que acudían 23 alumnos. A la pulsión destructora se ha unido una nueva boca eruptiva en Tacande, la novena, que comenzó a expulsar material incandescente la noche del lunes. La nueva grieta por la que hierve la lava se ha abierto a 900 metros de la principal.

El río de lava y humo se muestra implacable. Por el momento ya ha obligado al desalojo de 6.000 vecinos y dejado un manto de tierra carbonizada que ocupa una superficie de 103 hectáreas, de acuerdo con las imágenes que proporciona el satélite europeo Copérnicus. La nueva boca obligó al desalojo preventivo de entre 150 y 200 vecinos del barrio de Tacande (El Paso). Además, la lengua de fuego se adentró en Todoque, una pedanía de 1.300 habitantes de Los Llanos de Aridane y último núcleo urbano que se interponía en el camino de lava antes llegar al Océano Atlántico. Los vecinos se afanaban ayer en recoger sus pertenencias para abandonar el lugar y, si daba tiempo, cargar con los animales que pudieran. «Solo he podido coger el DNI», decía desolado un residente.

Tierra carbonizada
A la pulsión destructora se ha unido una nueva boca eruptiva en Tacande, la novena, a 900 metros

«Pude coger el DNI»
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La actividad sísmica no se detiene, un indicador que preludia que el volcán seguirá activo. Ayer hubo cuatro temblores más, de 3,2 y 3,8 grados. El Cumbre Vieja está dejando un rastro de devastación a su paso. Pero no deja de atraer curiosos que quieren ver el fenómeno de cerca. Se han registrado atascos de coches en El Paso que querían aproximarse a la zona, y el Cabildo de La Palma ya ha anunciado que sancionará a los que se acerquen al volcán o a la lava. El Instituto Volcanológico de Canarias (Involcan) certificó que la masa de lava se va ralentizando. Ahora avanza a 200 metros por hora, cuando el lunes lo hacía a 700. Muchas circunstancias impiden predecir si llegará al mar. En caso de que así sea, la lava, al entrar en contacto con el agua, provocará una violenta reacción química, similar a cuando se vierte agua en una sartén con aceite hirviendo. Desprenderá una ingente masa de vapor y gases tóxicos, cloro incluido.

Si llega a sumergirse en el mar, es posible que lo haga en Playa Nueva, cerca de Tazacorte. Por esta razón, Capitanía Marítima ha incrementado el perímetro de exclusión a dos millas náuticas.

Las pérdidas materiales, sin datos oficiales, sobrepasarán los 400 millones de euros, el 1% del PIB de la isla. La Palma podrá acogerse a los fondos de solidaridad de la UE. En medio del desastre, la comunidad científica aprovecha la oportunidad para estudiar un fenómeno que no sucedía en España desde hace 50 años. Un buque del Instituto Español de Oceanografía investigará los posibles efectos de la desembocadura de la lava en el océano.

La lava ralentiza su paso pero su voracidad no remite y amenaza a otras 500 viviendas
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