martes. 31.01.2023

La ley trans ahonda las grietas entre el PSOE y Unidas Podemos en el Gobierno

Los socialistas fuerzan una reunión de la ponencia para sacudirse la acusación de que pretenden retrasar su aprobación
                      Sánchez y el poeta Luis García Montero, viudo de Almudena Grandes, ayer, durante un homenaje. ZIPI
Sánchez y el poeta Luis García Montero, viudo de Almudena Grandes, ayer, durante un homenaje. ZIPI

La coalición de gobierno no encuentra el sosiego que busca. Si el ánimo era allanar y acelerar una plácida aprobación de las normas más sociales, en el camino van apareciendo obstáculos que hacen saltar por los aires su misión de irradiar armonía con vistas a las citas electorales de 2023; el último, su fractura en la tramitación de la ley trans. El PSOE no retira sus enmiendas, Podemos le acusa de querer retrasar la aprobación de la norma y la ministra de Igualdad, Irene Montero, revela su temor a que los socialistas pacten con el PP una rebaja de su contenido.

El grupo parlamentario del PSOE contraataca forzando la reunión de la ponencia —una versión a escala reducida de la Comisión de Igualdad, que se celebra a puerta cerrada y que prepara el texto para su negociación en el Pleno— para mañana y de esta manera sacudirse la acusación de que no quiere negociar y de que busca dilatar otra vez los plazos de tramitación, sensación que ya caló cuando respaldó ampliaciones de los plazos de enmiendas. Se debe a que la convocatoria de la ponencia forzada por los socialistas supone la activación de un proceso de negociación ineludible hasta alcanzar un acuerdo sobre el texto que se votará en la Comisión de Igualdad para luego pasar al Pleno.

Esta última tormenta se suma a la que desató el goteo de revisiones a la baja de penas tras la entrada en vigor de la ley del ‘solo sí es sí’. Si los ataques machistas de Vox a Irene Montero provocaron que la coalición hiciera piña alrededor de la ministra de Igualdad, el viernes se volvía a hacer visible la división entre las ministras socialistas e Irene Montero: fueron a dos manifestaciones diferentes en el día dedicado a la erradicación de la violencia de género y las primeras se toparon con que en la convocatoria a la que asistieron afloraron una pancarta y cánticos clamando la dimisión de la titular de Igualdad. Ahí subyacían las diferencias sobre la ley trans que este lunes saltaban a la palestra de nuevo.

Irene Montero disparaba, a primera hora de ayer en una entrevista en Televisión Española, que el PSOE acababa de comunicar que no quería llegar a un acuerdo para la ley trans. La ministra de Igualdad aseguraba que los socialistas irían con sus enmiendas «vivas» a la ponencia en lugar de acudir los socios de la coalición en conjunto y con acuerdo. Ello supondría, criticaron desde Podemos, otro retraso en la tramitación de la norma. Igualdad se había marcado el objetivo de que entrara en vigor antes de final de año. Irene Montero alertó también de la posibilidad de que el PSOE y el PP voten juntos y ello derive, según sus palabras, en un «recorte» de derechos desde los que reconoce el texto original, en concreto para las «infancias trans».

En el foco, de hecho, está la enmienda socialista que propone que los adolescentes de 14 y 15 años requieran aprobación judicial para cambiar su sexo registral, como contempla ya la ley para los menores de 12 y 13 años y frente a la redacción original, que plantea que sólo sea necesaria la autorización de los progenitores. Seguridad jurídica El PSOE reaccionó en minutos a esas palabras. Fuentes del grupo parlamentario aseguraron que no se había dado por cerrado ninguna negociación, pero sí advirtieron de que mantendrán sus enmiendas «dentro de lo que todavía es el trabajo parlamentario de cualquier texto legislativo». Las mismas fuentes reiteraron que su ánimo es el de garantizar «la seguridad jurídica de la ley», así como el «blindaje» respecto a los «previsibles recursos» al Constitucional «del PP y la ultraderecha».

Pero los socialistas están decididos a sacudirse el recelo trans y la acusación de Unidas Podemos de que quieren retrasar la aprobación de la norma y han forzado la reunión de la ponencia para este mismo miércoles con el ánimo de negociar lo que haga falta y terminar acordando la cuestión que atañe a los menores trans.

La ministra de Hacienda y vicesecretaria general del PSOE, María Jesús Montero, negó que su grupo fuera inmovilista, pero sí defendió que la enmienda que enfrenta a los socialistas y a Unidas Podemos busca reforzar la seguridad jurídica de los menores —«un colectivo muy sensible a proteger»— algo que calificó de «imprescindible» y «fundamental». Negó además que la propuesta de los socialistas conlleve un recorte de derechos, ya que no hurta la autodeterminación de género a los menores, sino que solo incorpora el requisito de la intervención de un juez.

Respecto al posible acuerdo de PSOE y PP sobre la ley, ambos niegan haber hablado el tema. Elías Bendodo, coordinador general del PP, expuso: «El Gobierno debería mirar más al principal partido de la oposición y llegar a acuerdos, pero no nos han llamado». Podemos ya pidió al PSOE que retirara sus enmiendas nada más conocerse porque, justificaba, tocaban «el corazón» de la norma. Igualdad había propuesto un calendario de tramitación para acelerar su aprobación: fin del plazo de enmiendas el 2 de noviembre, que el PSOE respetó tras varias dilaciones previas que soliviantaron al colectivo trans; y fin de la ponencia el 18, que no se acató. La ley ha generado gran fricción en el PSOE, con un nutrido grupo de feministas socialistas opuesto a su redacción. La enmienda que hace intervenir a un juez en la autodeterminación de género de los menores de 16 años parece ser un compromiso de mínimos para devolver una tensa calma al feminismo socialista.

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