domingo 26/9/21

La liquidación de bonos patrióticos se lleva más de la mitad del rescate catalán

De Guindos pone como condición que Cataluña cumpla con el objetivo de déficit.

El Gobierno catalán se encuentra inmerso en una carrera contra el reloj porque si no hace frente dentro del plazo a los vencimientos pendientes de su deuda tendrá un «problema mayúsculo», según expresó ayer su portavoz, Francesc Homs. Dicho de otra forma, los 5.023 millones que ha solicitado Cataluña del Fondo de Liquidez Autonómica tienen que llegar cuanto antes a las maltrechas arcas catalanas para poder pagar sus obligaciones. «O se pone en marcha en septiembre o las cosas se complicarán», dijo Homs.

Cataluña es la autonomía más endeudada de España, con 42.000 millones de euros, y también es la que debe abonar una mayor cantidad de dinero, 5.775 millones, en vencimientos de deuda durante el segundo semestre de este año. Por ello, buena parte de los 5.023 millones que ha pedido de rescate financiero no serán, como al Ejecutivo catalán le gustaría, para inversiones, ni para pagar nóminas ni para pagar conciertos sociales, sino para liquidar deuda.

En concreto, según señaló Homs, la ayuda estará destinada mayoritariamente a cubrir el pago de créditos contraídos en la etapa del anterior Gobierno tripartito y a asumir el vencimiento de los bonos emitidos por la Generalitat. «La parte más importante es deuda que arrastramos de años atrás. No son 5.023 millones extras», señaló. Cataluña apremia al Gobierno central para que ponga en marcha ya el fondo de liquidez con los 18.000 millones previstos para las autonomías porque ve que se acerca cada vez más al borde del precipicio, que en su caso llegaría en noviembre, cuando vencen los llamados bonos patrióticos a doce meses comercializados hace un año por la administración catalana entre ciudadanos particulares a un jugoso interés del 4,75%.

En detalle

Esa emisión consumirá 2.639 millones del rescate estatal, más de la mitad de la ayuda. El resto irá destinado a la devolución de la emisión destinada a inversores institucionales y créditos que la Generalitat tiene suscritos con entidades bancarias. En total, 5.775 millones de euros, de los que 959 tienen que ser reintegrados el mes que viene.

Por tanto, la mayor parte de los 5.023 millones se emplearán en el pago y refinanciación de deuda y, por tanto, seguirán como hasta ahora las dificultades de tesorería en el día a día. De ahí que la Generalitat no descarte nuevos ajustes —sería ya la quinta oleada de recortes en dos años—, ni tampoco nuevos impagos, como el que sufrieron en julio las entidades sociales que trabajan en las residencias para la tercera edad, centros para discapacitados, enfermos mentales o drogodependientes. «La situación mensual de la Generalitat es complicada, la vamos sorteando, pero es complicada», describió Homs. «Sufrimos cada mes —confesó— para pagar».

Homs fue el miembro del Govern catalán encargado de anunciar el martes la solicitud de ayuda por parte de Cataluña. El aspecto que levantó más polvareda de su comparecencia fue la exigencia de que la Generalitat nunca aceptará condiciones políticas a cambio de la financiación. Ayer rebajó el tono y admitió que acceder al Fondo de Liquidez hará «perder autogobierno» a Cataluña

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