lunes 23/5/22
                      Imagen de archivo de Alberto Luceño. EFE
Imagen de archivo de Alberto Luceño. EFE

El empresario Alberto Luceño, investigado por delitos de estafa, blanqueo de capitales y falsedad documental en el ‘caso mascarillas’, contraataca antes de comparecer este lunes ante el juez de Madrid. El investigado ha remitido un denso escrito al Juzgado de Instrucción número 47 en el que busca, por un parte, eludir la imputación de un nuevo delito, en este caso el alzamiento de bienes que ya recae sobre su socio Luis Medina, y del otro trata de justificar por qué no puede hacer frente al embargo de 4,6 millones solicitado por el juez Adolfo Carretero. Se trata de la misma cuantía que Luceño percibió como comisión por su mediación en el contrato del Ayuntamiento de Madrid con una empresa de Malasia para la adquisición de material sanitario en la primera ola de la pandemia, en abril de 2020. Una adjudicación por el que percibieron comisiones de entre el 60 y el 80% del valor de los productos: mascarillas, guantes y pruebas de diagnóstico de la Covid-19. Según el escrito del empresario, si el juez no ha podido embargar el dinero que pedía intervenir la Fiscalía no es porque lo haya ocultado, sino porque nunca hubo tal cuantía. El motivo, explica, es el pago de impuestos por la adquisición de bienes de lujo, unos 700.000 euros, y porque sus fondos han ido menguando habida cuenta de los «gastos del día a día familiar y empresarial» de los últimos dos años. Luceño detalla que la suma de su nueva vivienda, los coches de alta gama que aún tenía y que compró con ese dinero, más un puñado de relojes de lujo y los fondos en las cuentas bancarias no llegaban a los 4,6 millones. Eran 2,4 millones. En consecuencia, el instructor pidió a las acusaciones que propusieran medidas económicas a adoptar y en el caso del partido político Más Madrid solicitó una averiguación patrimonial.

Luceño aporta en su escrito declaraciones de la renta, movimientos bancarios y contratos de operaciones, así como una lista pormenorizada de sus gastos cotidianos. «En definitiva, son estos algunos de los muchos gastos existentes, y si bien para un exacto recorrido respecto de ellos necesitaríamos realizar una suerte de auditoría que en este momento no estamos en condiciones temporales de hacer, su mención —y la existencia de otros, que seguro que hemos omitido (comida, internet, ropa, etc.)— da buena cuenta de que no ha existido delito de alzamiento de bienes de clase alguna», dice.

Luceño justifica que tributó 700.000 euros de los bienes comprados con la comisión
Comentarios