miércoles 12/5/21

VÍDEO | La madre de las niñas desaparecidas en Tenerife cree que están en Sudamérica

Zimmerman difunde un emotivo vídeo de Anna y Olivia pidiendo ayuda para localizarlas

Anna y Olivia, de uno y seis años, llevan desaparecidas ocho días, al igual que su padre Antonio Gimeno, de 37. Antes de que su progenitor se las llevara, llamó a su expareja, Beatriz Zimmerman, para decirle que no iba a volver a ver a las pequeñas.

La Guardia Civil mantiene abiertas todas las hipótesis, mientras continúa la búsqueda por tierra, mar y aire en el entorno de la isla de Tenerife. Incluso se activó una orden internacional de busca y captura de Gimeno. No se descarta que éste hubiera preparado todo para su huida con las niñas en un velero al que se habría trasladado en su lancha, que luego abandonó a la deriva. Además, habría traspasado 55.000 euros entre dos cuentas suyas un día antes de marcharse.

El delegado del Gobierno en Canarias, Anselmo Pestana, subrayó ayer, cuando se cumplía una semana de la desaparición, que se mantiene una «intensa» labor de búsqueda en la que destacó el papel que están jugando la Guardia Civil, con el refuerzo de la UCO llegada desde Madrid, y Salvamento Marítimo. Comentó que el dispositivo se está desplegando hacia el sur de la isla de Tenerife, siguiendo la evolución de las corrientes.

Pestana recordó que el caso, un presunto secuestro parental, está bajo secreto de sumario, y solicitó la colaboración ciudadana, ya que «es fundamental a la hora de aportar datos que puedan establecer alguna línea de investigación añadida». Y agregó: «Hay una familia detrás a la que hay que preservar, al igual que esa esperanza de que las niñas puedan ser encontradas con vida». Precisamente a esa esperanza se aferra con fuerza Beatriz Zimmerman, la madre de las pequeñas, que ayer subió a las redes sociales un emotivo vídeo de las menores junto a un mensaje en el que pide su máxima difusión internacional, ya que considera posible que se encuentren en Sudamérica al tener su padre contactos allí. Desde la desaparición de las menores se mantienen muchas incógnitas y pocas certezas. Desde el principio, el caso fue calificado de alto riesgo por la concurrencia de diversos factores, el más inquietante, las conversaciones telefónicas del padre con su expareja y madre de las niñas, a la que le dijo que jamás volvería a verlas y tampoco a él.

En todo este tiempo, los investigadores insisten machaconamente en que hay varias líneas abiertas y en que se barajan diferentes hipótesis. Las más recurrentes, el secuestro parental, que es de hecho el delito al que lo circunscribe el juzgado que instruye el caso, o el homicidio o asesinato de las niñas y el posterior suicidio del padre.

Un amplio despliegue de medios técnicos y humanos peina desde hace una semana la isla de Tenerife y, en paralelo, ayude a reconstruir los últimos movimientos del padre. Fue en el mar donde se le perdió la vista al padre, que aquella noche, entre el martes y el miércoles de la semana pasada, después de no devolver a las niñas a su madre a la hora acordada, zarpó en su lancha desde la Marina deportiva del puerto de Santa Cruz de Tenerife. Embarcó solo, como recogieron las cámaras de seguridad del puerto y como corroboró un vigilante, que también lo vio cargando en su embarcación maletas y bolsas. La Guardia Civil investiga esas dos horas.

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