viernes 21/1/22

La familia de Anna y Olivia, las niñas asesinadas por su padre, Tomás Gimeno, observa con preocupación cómo pasan las horas y se acerca el plazo para que el buque oceanográfico Angeles Alvariño termine su misión en Tenerife. Ante la inminencia de su partida, que está previsto se produzca mañana, el portavoz de la familia y presidente de Sos Desaparecidos, Joaquín Amills, pidió ayer un aplazamiento de la marcha del barco. «Es lo que se debería hacer y estamos seguros de que así se va a proceder. Estamos esperanzados en que se produzca la prórroga de los trabajos, y de hecho toda la sociedad está a la expectativa de que ocurra». Con todo, Amills considera que sería un «milagro» que apareciera el cadáver de Anna, la menor de las pequeñas. «Pero también era complicado encontrar a Olivia y se consiguió».

El buque oceanográfico está a una milla de la costa rastreando las profundidades en busca del cuerpo de Anna y de su padre. La directora general de la Guardia Civil, María Gámez, dijo que el instituto armado mantiene el «ánimo» y la «ilusión» de poder hallar nuevos indicios que arrojen luz sobre la investigación.

Amills se mostró molesto con el hecho de que la última pareja de Tomás Gimeno, la directora de un centro educativo al que acudía Olivia dos veces por semana para aprender alemán, no alertara a las fuerzas de seguridad de que había recibido un paquete con 6.200 euros y una carta de despedida de manos del propio Gimeno.

«No puso esos hechos en conocimiento de nadie. Ahí entramos en una doble moralidad. No sé si estaba obligada a comentarlo, pero si una persona te da un dinero, una carta de despedida y sabes que está con las niñas, blanco y en botella. O se las va a llevar o es una carta de suicidio. No podemos juzgar a esta persona ni tampoco criminalizarla, pero que cada uno piense cómo actuaría».

Por lo demás, la familia sigue con el empeño de que se retire el apellido del padre de los datos de filiación de las hijas. «Somos muchos los que lo pedimos. No queremos decir ese apellido porque este personaje no es humano», alegó Amills.

«Infidelidades constantes»

Según el portavoz, Beatriz Zimmermann siempre fue víctima de «maltrato psicológico e infidelidades constantes desde el primer momento». Pero fue a raíz de la separación cuando Gimeno arreció en sus insultos y el trato vejatorio hacia ella, quien decidió separarse cuando ya estaba embarazada de Anna. «Descubrió una nueva infidelidad y la existencia de una vida paralela. Fue cuando dijo ‘basta ya’. El sujeto es una persona machista, narcisista, egoísta y envidiosa. Pensaba que o Beatriz era suya o no era de nadie».

La madre de las niñas de Tenerife pide que el buque prorrogue la búsqueda de Anna