viernes 27/5/22
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En Ciencias de la Salud las prácticas son obligatorias. MARCIANO PÉREZ

Jornada de nueve horas al día, de lunes a viernes, pero sin percibir salario. Este es el tipo de trabajo que realizan en España becarios como Marta, estudiante del Grado Superior de Maquillaje y Caracterización, que prefiere utilizar un nombre falso para evitar ser reconocida. “En días de rodaje, pasaba entre 12-14 horas trabajando, pero te acostumbras a no cobrar hasta que no tienes un nombre en este mundillo”, admite. Miles de estudiantes en España realizan cada año prácticas no laborales que, al ofrecer una formación en el oficio, no proporcionan ninguna remuneración económica. 

Las prácticas formativas son obligatorias para la mayoría de los alumnos, sobre todo en Ciencias de la Salud (85,6 % de los estudiantes), según datos del Instituto Nacional de Estadística. Rocío estudió el grado de Enfermería y estuvo haciéndolas “desde segundo de carrera, aunque en primero vas una semana al hospital”. Relata que el trabajo va “aumentando en tiempo y en complejidad, y nunca te pagan”.

“Creo que está muy normalizado que no te paguen, especialmente en el sector de la salud”, explica esta profesional titulada. A la falta de una compensación económica se le suman los gastos de transporte, dietas y, en caso de los universitarios, el precio de la matrícula. Para Héctor, estudiante de Relaciones Internacionales y Protocolo, las prácticas fueron obligatorias y “es la asignatura, de hecho, por la que más pagas”.

Mano de obra gratuita

No todas las prácticas son sin remuneración, pero sí la mayoría. Al no considerarse una relación laboral, la ley no obliga a aportar un salario, si bien se pueden ofrecer ayudas al estudio. Pero esto último no es lo común, como refleja un estudio del sindicato Unión General de Trabajadores (UGT), que calcula que en 2018 hubo 866.079 becarios en España, de los cuales 759.692 (87,7 %) no recibieron ninguna remuneración económica. De los 106.387 becarios que sí la recibieron, el rango osciló entre los 300 y los 500 euros (325-540 dólares) por trabajos que van desde las seis horas al día hasta la jornada completa.

No obstante, es un cálculo aproximado, al no haber un registro oficial de los estudiantes en prácticas. “Solo se conocen las que están dadas de alta en la Seguridad Social”, explica Eduardo Magaldi, portavoz de RUGE-UGT, la rama juvenil del sindicato, “porque las empresas que no ofrecen remuneración no tienen la obligación de inscribir a sus becarios”. El sindicato calcula que la administración pública perdió más de mil millones de euros en cotizaciones en 2018 debido a los contratos formativos sin compensación económica.

“Toda práctica no laboral debe ser remunerada”, reclama el representante sindical: “las que están incluidas dentro de un plan de estudios son necesarias y útiles, lo que hay que hacer es regularlas para dotarlas de un mayor número de garantías, entre ellas una remuneración”.

El Sindicato de Estudiantes también se posiciona en contra de las prácticas no remuneradas, según dice su portavoz Coral Latorre. “Las prácticas no se pueden convertir en una fuente de mano de obra gratuita para las empresas, que también hacen un gran negocio aprovechándose de esta situación”, y "muchas veces con más horas de las que nos corresponden”, señala esta responsable de esa organización estudiantil.

Por su parte, antes de dar su versión, la principal patronal española, Ceoe, prefiere esperar a conocer las propuestas del Gobierno para regular esta cuestión, según fuentes de la organización empresarial consultadas.

Hacia un estatuto del becario

Este pasado viernes comenzaron las reuniones entre el Ministerio de Trabajo, sindicatos y patronales para empezar a definir el primer Estatuto del Becario en España, uno de los compromisos recogidos en la reciente reforma laboral. La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ha señalado que esta normativa sería la primera en España en otorgar “un catálogo de derechos" a los becarios. El estatuto pretende evitar su precariedad y acabar con “los eventuales abusos en la contratación bajo la fórmula de falsos becarios”, que cubren en realidad puestos de trabajo estructurales.

Según Magaldi, “España está en la mejor posición para ser el primer país, una vez más, en legislar o adaptar su normativa a una cosa tan importante como es la regulación de las prácticas no laborales”. El Estatuto del Becario podría ser el primer paso para acabar con las prácticas sin remuneración, calificadas por el Parlamento Europeo como “una forma de explotación de trabajadores jóvenes y una violación de sus derechos”. 

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