martes 17/5/22

Los gestos mostrados a lo largo de toda esta semana por Felipe VI para invitar a Rabat a «caminar juntos» no han sido suficientes para que el país vecino diera un paso adelante en el cierre de la crisis diplomática en la que ambos países están inmersos desde mayo de 2020. El jefe de Gobierno de Marruecos, Aziz Akhnnouch, situó ayer la cuestión de la soberanía del Sáhara Occidental como «fundamental» para recuperar la normalidad de las relaciones.

En una entrevista emitida por la televisión pública marroquí ayer, Akhnnouch afirmó que «las relaciones del Reino con otros países se fundamentan en la lealtad y la ambición», al ser preguntado por la relación entre España y su país. «Cuando existe lealtad entre Marruecos y otro país tenemos una gran ambición para desarrollar en el futuro proyectos con porvenir», dijo.

El jefe de Gobierno marroquí fue más explícito al señalar al Sáhara como «la cuestión» clave en el trasfondo de la crisis.

«Los que siguen sin comprender esta condición ya tendrán tiempo suficiente en el futuro para compartirla», señaló Akhnnouch, antes de poner de ejemplo a Alemania, «un país que ahora tiene claro este asunto del Sáhara», en relación al acercamiento alemán al plan de autonomía del territorio propuesto por Rabat en diciembre.

La crisis con España se produjo después de que el pasado abril España acogiera en un hospital de la ciudad de Logroño al líder del Frente Polisario, Brahim Gali, para recibir tratamiento por covid, lo que dio lugar a la respuesta de Marruecos dejando entrar a miles de personas en mayo por la frontera de Ceuta.

En esos momentos Marruecos ya mantenía un conflicto diplomático abierto con Alemania al considerar que Berlín ponía en cuestión la soberanía marroquí sobre el Sáhara.

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