martes. 31.01.2023
«Hoy os presento mi candidatura a la Presidencia del PP por quinta vez. Por quinta vez consecutiva. Y quiero deciros que es la última. No habrá otra vez. Ésta es la última». Con estas palabras se despidió José María Aznar de su partido el 26 de enero del año pasado. Desde entonces, se ha hecho cada día más presente en la vida de la organización y en el Gobierno que dirige. Su poder es casi omnímodo en los dos ámbitos y, en el año que ahora se cumple desde su despedida, ha demostrado que quiere cumplir todos sus proyectos, compromisos y sueños antes de marcharse. «Cada día manda más y también cada día está más cerca de no mandar nada». Así describe en veterano dirigente político la paradoja que se ha instalado en su partido por efecto de la experiencia inédita que Aznar ha puesto en marcha en el PP. «No quiere irse», aseguran quienes le conocen bien y comprueban, a diario, sus ansias por hacer cosas y controlarlo todo. Sin embargo, todos aseguran que cumplirá su palabra, que él mismo se corto la retirada con el discurso del adiós que pronunció en el congreso del año 2002 y que no hay vuelta atrás. «Le va a costar dejarlo y va a sufrir mucho», vaticinan los que se quedarán en el partido que el líder tiene previsto abandonar antes de las próximas elecciones. Son los mismos que se declaran convencidos de que Aznar intentará mandar desde la sombra, pretenderá seguir ejerciendo su control sobre la organización y sus líderes. «Pero no podrá porque, sobre todo si volvemos a ganar las elecciones, será el presidente quien mande», dice uno de los posibles sucesores a la candidatura de presidente de Gobierno. «Sea el que sea, ninguno de los tres le consentirá que lo haga», sentencia.

Más presente que nunca en el aniversario de su despedida
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