viernes 27/11/20

La muerte de Rosario Porto no resuelve las dudas del crimen de su hija Asunta

El hallazgo del cuerpo sin vida de Rosario Porto en la cárcel de Brieva, en Ávila, donde cumplía condena por matar a su hija Asunta Basterra, adoptada de niña en China, no supone el desenlace de un crimen que nunca reconoció. Porto llevaba siete años en prisión.

Nunca llegase a admitir su participación, ni la de su exmarido, Alfonso Basterra, en el asesinato de la menor,que fue encontrada muerta en una pista forestal próxima a una casa propiedad de la mujer y que, precisamente, el pasado mes de octubre se incendió causando importantes daños.

Ese inmueble, ahora quemado, fue en el que, según el jurado, los padres de la pequeña perpetraron el asesinato mediante una asfixia mecánica para luego trasladarla a una pista escondida a poco más de un kilómetro. Allí apareció el cuerpo, cercano a unas cuerdas de color naranja muy similares a las que también se hallaron en el chalet.

A la aparición del cuerpo el 21 de septiembre de 2013 le siguieron unos frenéticos meses de incógnitas sobre la desaparición de la niña de origen asiático aunque, desde el principio, la investigación se centró en los padres adoptivos que fueron detenidos dos y tres días después del suceso.

Las incongruencias testificales de Rosario Porto y Alfonso Basterra, y sus teorías imposibles de probar, desencadenaron muy pronto las sospechas, lo que provocó sus detenciones por homicidio, una calificación que posteriormente se elevó.

Las declaraciones de los condenados no convencieron ni al juez ni al jurado popular que, por unanimidad, los declaró culpables de la muerte violenta de la pequeña después de que los análisis toxicológicos determinaran que Asunta había sido sedada con benzodiacepinas desde varios meses antes de su muerte.

Un crimen sin explicación que, ahora, tras el supuesto suicidio de la madre, Rosario Porto, pierde a una de las personas que podría arrojar luz.

El padre, Alfonso Basterra, también condenado, continúa en el penal coruñés de Teixeiro y este mismo año pidió un permiso para salir de prisión después de cumplir una cuarta parte de la condena impuesta, pero Instituciones Penitenciarias se lo denegó. Ahora, se ha acordado aplicarle a él también el protocolo antisuicidios, tras comunicarle la muerte de Porto y constatar los funcionarios su reacción, ya que ha quedado «muy impresionado» por la noticia.

La muerte de Rosario Porto no resuelve las dudas del crimen de su hija Asunta