jueves 17.10.2019

Los nuevos partidos ven en el 26-J una prueba de resistencia

El eje central de la contienda volverá a ser el de izquierda-derecha.

P. de las Heras | Madrid

Mismos candidatos, mismas listas, mismos programas...Pocas cosas habrá diferentes en las elecciones del 26 de junio respecto a las del 20 de diciembre. Pero eso no quiere decir que la respuesta de los electores —satisfechos como se declaraban con su voto hasta el pasado 19 de marzo, según constató el CIS esta semana-— tenga que ser exactamente idéntica. Si para algo servirán estos comicios será para medir la consistencia de los fenómenos de Podemos y Ciudadanos;la resistencia del discurso con el que lograron empezar a hablar de tú a tú a PP y PSOE en el Congreso tras cuatro meses de enorme exposición pública, y su capacidad de consolidarse como verdadera alternativa. «Ojo, que ahora, gracias a la representación parlamentaria —avisa el especialista en análisis electoral y presidente de la consultora GAD3, Narciso Michavila—, tienen presupuesto para la campaña y se han ganado el derecho a medirse en los debates con el presidente del Gobierno». Aún así, parte de lo que probablemente operó a su favor en las últimas generales quizá haya perdido peso relativo. «Gozaban de la virginidad de los nuevos y ahora ya no lo son». Eso hace pensar a no pocos estudiosos que la próxima campaña ya no se dirimirá tanto entre lo antiguo y lo moderno y que el eje central de la contienda volverá a ser el de siempre: izquierda-derecha.

Un voto menos leal

Nadie duda, en principio, de que Podemos y Ciudadanos hayan llegado para quedarse. «Lo que no sabemos —admite el catedrático de Ciencia Política y expresidente del CIS Fernando Vallespín— es con qué fuerza relativa». El comportamiento electoral de estas dos formaciones es, hoy por hoy, el más difícil de vaticinar para los expertos. «Los nuevos siempre tienen un voto menos leal, también porque los partidos que surgen ahora no son como los partidos de hace treinta años que implicaban muchos más aspectos de la vida de cada uno y votarles era casi compartir una visión del mundo; ahora tenemos muchas identidades y nadie se casa con nadie», apunta José Fernández Albertos, politólogo del CSIC y doctor por Harvard.

El perfil de los votantes de las formaciones emergidas en los dos últimos años es también un factor a tener en cuenta. Son de media más jóvenes que los de PP y PSOE, tienen mayor implantación en zonas urbanas y estudios superiores. Es gente interesada en la política. En cierto modo su voto puede interpretarse como voto protesta y es más volátil y menos predeterminado que el de los votantes de más edad. «Estos partidos -abunda la directora de MyWord y también expresidente del CIS, Belén Barreiro- no tienen afianzado el voto; les afectan más los vaivenes del día a día».

Los nuevos partidos ven en el 26-J una prueba de resistencia