domingo 19/9/21

Pablo Casado se planta ante Ayuso para neutralizar el liderazgo de la ‘baronesa’

La presidenta madrileña exigía adelantar el congreso del PP de Madrid pero el líder nacional le da un portazo
Isabel Díaz Ayuso exigió ayer al PP adelantar el congreso del partido en la Comunidad de Madrid. DAVID FERNÁNDEZ

El pulso entre la dirección nacional del PP y la presidenta madrileña empieza a eclipsar la estrategia de oposición de los populares. El tono se endureció ayer con la negativa de Pablo Casado a adelantar el congreso regional de la formación ante la petición de Isabel Díaz Ayuso de convocarlo «pronto» y sin esperar al primer semestre de 2022, como establece el calendario del partido.

Ni la convención nacional del primer fin de semana de octubre ni la escalada del precio de la electricidad ni la renovación del Consejo General del Poder Judicial, los tres asuntos en los que el PP quiere focalizar su oposición, logran traspasar el debate abierto por el liderazgo del partido en Madrid y las consecuencias que puede tener para el futuro político de Casado.

Ayuso abrió la jornada con una petición de adelanto del congreso de los populares madrileños para «normalizar» su situación y acaparar las presidencias del gobierno regional y del partido. La respuesta se la dio en formato portazo el secretario general, que tras la reunión del comité de dirección presidido por Casado, recordó que la junta directiva nacional, el máximo órgano del partido, estableció que los congresos «uniprovinciales» se celebrarán en el primer semestre de 2022. Teodoro García Egea señaló que «es una regla que todos vamos a cumplir». Un argumento de dudosa eficacia porque Madrid es una comunidad autónoma aunque sea uniprovincial.

El número dos del PP hizo malabares para evitar responder, o hacerlo con evasivas, a las preguntas sobre la candidatura de Ayuso y la posición de la dirección nacional. Pero con sus circunloquios no hizo más que poner en evidencia el profundo malestar en la dirección del PP por el desafío lanzado por Ayuso. Hay una mezcla de inquietud por las aspiraciones de la presidenta madrileña y enfado por el momento escogido para abrir el debate.

«Un tiro en el pie»

El discurso de García Egea sobre la importancia de la convención en Valencia para relanzar el proyecto de Casado, las medidas del PP para abaratar el recibo de la luz o el apoyo de los jueces a sus tesis sobre la renovación del Poder Judicial pasó sin pena ni gloria.

«Nos estamos pegando un tiro en el pie», afirmaban algunos diputados en los pasillos del Congreso ante el bucle en el que ha entrado el PP.

«niñatos y chiquilicuatres»

Pero la polémica se emponzoñó aún más con la entrevista en el diario ‘El Mundo’ a Esperanza Aguirre, gran valedora de Ayuso. La expresidenta madrileña tildó de «niñatos y chiquilicuatres» a miembros de la dirección nacional que no identificó. Desveló además que el alcalde de la capital, José Luis Martínez Almeida, le ha confesado que «los de Génova le están empujando» a ser candidato. Se refería al comentario de Casado, que la semana pasada postuló a Almeida para que dispute a Ayuso el liderazgo del PP madrileño.

El secretario general de los populares, que había dejado sin respuesta varias preguntas, no lo hizo en la referida a las palabras de Aguirre.

Dijo que «lo que destrozó al PP de Madrid fue la corrupción y es algo que nosotros jamás vamos a permitir». Una andanada que nadie se había atrevido a disparar desde la dirección del partido contra la expresidenta madrileña y líder regional del partido cuando se maquinaron los casos de corrupción en el PP, como Lezo o Púnica, y que han llevador a sus dos colaboradores más estrechos, Ignacio González y Francisco Granados, al banquillo de los acusados. García Egea, de paso, rompió el voto de silencio ordenado por Casado para no hablar de la corrupción interna.

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