viernes 28/1/22

El Gobierno Vasco puso fin ayer a la búsqueda de Joaquín Beltrán, uno de los dos trabajadores sepultados en el vertedero de Zaldibar (Bizkaia) hace quince meses, sin haber hallado sus restos.

Desde el 6 de febrero del 2020, día del derrumbe que sepultó a dos operarios, han participado en la búsqueda entre 80 y 120 operarios, en unos trabajos que han costado hasta ahora 21 millones de euros.

El 16 de agosto se encontraron los restos de Sololuce, pero la búsqueda de Beltrán ha sido infructuosa tras cribar 400.000 metros cúbicos de residuos, y el Gobierno Vasco ha anunciado ayer que la abandona. Se ha basado en un informe del Departamento de Seguridad en el que se argumenta la incertidumbre sobre la ubicación de Beltrán en el momento del derrumbe, y también que en la zona en la que fue visto por última vez no había estructuras que pudiesen haber protegido su cuerpo, a diferencia del de su compañero, que estaba dentro de una caseta.

Además, en el lugar en el que se cree que podría estar se han constatado durante estos meses temperaturas cercanas a los 70 grados, extremo que junto con la presencia de lixiviados, podrían haber contribuido a la descomposición de los restos.

El Gobierno vasco, que ha cifrado en 21 millones de euros el coste aproximado de los trabajos realizados por el Ejecutivo, ha recordado que se exigirá a la empresa que asuma este importe.

El País Vasco cierra la búsqueda de Beltrán en el vertedero sin encontrarle
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