viernes. 09.12.2022

Desde hace una semana, los cantos de la pardela cenicienta atlántica han sido silenciados por el estruendoso rugido del volcán de Cumbre Vieja. Más allá de las casas, las plataneras o los gigantescos bosques de pino canario de La Palma, la fauna de la Isla Bonita canaria sufre con la erupción volcánica. Reserva mundial de la Biosfera, La Palma, con casi 710 kilómetros cuadrados de superficie terrestre, cuenta con una tercera parte de su territorio protegido. Desde aves marinas hasta reptiles están amenazadas por las toneladas de dióxido de azufre (SO2) expulsadas, la «exposición al humo y a los gases tóxicos».

Debido a su ‘aislamiento’, la isla situada al oeste de la provincia de Santa Cruz de Tenerife ha creado un ecosistema único y particular. «Unas 34 especies de aves pueden haberse visto afectadas por la erupción del volcán de La Palma», señala SEO/BirdLife. De ellas, algunas son aves endémicas, es decir, que se encuentra solo en este área específico, como la paloma de Laurisilva, los pinzones, los gavilanes, el cuervo canario o las grajas. «La lava está localizada cerca de las pocas zonas de nidificación en la isla de la subespecie de alcaraván, cuya conservación es delicada», destaca la asociación. Pero no sólo los pájaros que allí anidan están en peligro. La vida corre riesgo en todas sus vertientes. Aves, lagartos, peces y crustáceos.

En peligro la fauna de la Isla Bonita
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