jueves 26/5/22
                      Ione Belarra, junto a la ministra Irene Montero. CHEMA MOYA
Ione Belarra, junto a la ministra Irene Montero. CHEMA MOYA

El Gobierno todavía se está recuperando del susto por la agónica votación del decreto de medidas para paliar los efectos económicos de la guerra en Ucrania. Un día después de que los apoyos de EH Bildu salvaran ‘in extremis’ la papeleta y contrarrestaran así el portazo de ERC por el espionaje a dirigentes independentistas, el socio minoritario de la coalición, Podemos, se propuso este viernes desatascar el endiablado escenario para evitar que la legislatura entre en punto muerto. El Ejecutivo de coalición, indicó Ione Belarra, «tiene que rearticularse con urgencia y restablecer la confianza con la mayoría de la investidura».

La formación morada, que reunió este viernes al Consejo Ciudadano Estatal, su máximo órgano de dirección entre congresos, diagnostica que la votación del plan anticrisis volvió a evidenciar el jueves que el bloque progresista es la única suma posible frente a un PP que, si bien ahora con Alberto Núñez Feijóo habla «con un tono más amable», ya habría decidido que «Vox es su socio estratégico de gobierno». En su opinión, nacionalistas e independentistas deben ser los únicos aliados y hay que preservarlos: «Cuidar la mayoría de la investidura es cuidar la garantía de la orientación progresista de nuestro bloque democrático».

Esclarecimiento

Para ello, y más allá de continuar con la agenda legislativa prevista, Podemos asume que primero se debe esclarecer la operación de espionaje a más de 60 dirigentes políticos catalanes y vascos, revelada por Citizen Lab y The New Yorker. «El Gobierno es el principal interesado en despejar cualquier sombra de duda sobre la actuación del Estado», antepuso Belarra. La líder morada, que situó a su propio partido como «víctima de las cloacas», urgió al PSOE a «deshacerse de la herencia antidemocrática» que habrían dejado los gobiernos del PP porque «sólo así podremos restablecer la confianza» de socios parlamentarios tan importantes para el futuro de la legislatura como Esquerra.

Lo inmediato, indicó la ministra de Derechos Sociales, pasa por que se asuman responsabilidades políticas por el ‘caso Pegasus’. «No podemos esperar más», reiteró. En este punto, evitó pedir la cabeza de la titular de Defensa, Margarita Robles, extremo que sí han exigido las formaciones independentistas e incluso algunas voces de Podemos como su organización en Euskadi. Eso sí, Belarra, que siempre ha mantenido una relación especialmente tensa con la ministra socialista, no desaprovechó la oportunidad de elevar la presión sobre ella y censuró las explicaciones que pronunció el miércoles en el Congreso. «Nadie puede, ni debe, justificar el espionaje por motivos políticos», respondió a unas palabras que enfurecieron a la Generalitat.

Dimisión de Robles

Los independentistas catalanes han reclamado la dimisión de Robles, que precisamente el miércoles tiene previsto comparecer en la Comisión de Defensa, en sesión pública, para informar de la aprobación de la Brújula Estratégica de la Unión Europea y sus efectos sobre la proyección de las Fuerzas Armadas en las misiones internacionales».

En su día, antes de que el ministro Félix Bolaños fuera de urgencia a Barcelona a reunirse con la Generalitat, el Gobierno se había remitido a esta comparecencia de Robles para ofrecer explicaciones sobre el espionaje.

En sus últimas intervenciones, la ministra de Defensa ha lamentado que se hagan acusaciones sobre el CNI «sin base probatoria», mientras que el centro de inteligencia «no puede defenderse» porque todas sus actuaciones son secretas por ley. Por ello, había apremiado al Congreso a constituir la comisión de secretos y que ahí su directora pueda dar toda la información necesaria. «A lo mejor muchos de los que ahora dan lecciones tendrán que callarse cuando se vean las actuaciones que han tenido», advirtió este miércoles en la sesión de control al Gobierno ante la ofensiva de los independentistas y nacionalistas.

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