sábado 24.08.2019

El PP de Casado ensaya en la Comunidad de Madrid con Ayuso su proyecto ultraliberal

El PP de Casado ensaya en la Comunidad de Madrid con Ayuso su proyecto ultraliberal

NURIA VEGA


La investidura hoyde Isabel Díaz Ayuso como presidenta de la Comunidad de Madrid será uno de los primeros hitos de aquello que la dirección del PP llamó la ‘era Casado’. Ni es herencia recibida ni es verso suelto.


Si algo evidenció la intervención de la aspirante ayer en la Asamblea madrileña es que el suyo es un proyecto perfectamente alineado con el de su jefe de filas. Y que la legislatura servirá, por tanto, para ensayar las políticas «liberales» que el líder del partido aspira a trasladar al Gobierno central.


No faltaron en el discurso inicial los ejes centrales de la estrategia de Pablo Casado en los últimos meses. El principal, un compromiso con la unidad de España. Desde la tribuna del Parlamento autonómico Díaz Ayuso se propuso plantar cara al independentismo, «luchar ante cualquier tentativa de socavar» la integridad territorial, y situó Madrid como «pilar vertebrador» del país.


«Tenemos una responsabilidad especial. La tengo yo como representante del Estado en esta Comunidad. Y la voy a ejercer, denunciando cualquier concesión, cambalache o maniobra cortoplacista dirigida a obtener algún beneficio político de este grave ataque a la unidad nacional», asumió en primera persona con la confianza de ejercer de contrapeso de Pedro Sánchez.



UNA REBAJA FISCAL HISTÓRICA


Ayuso incluyó también alusiones al respeto a los símbolos nacionales, la promesa de crear una consejería de Justicia, Interior y Víctimas del Terrorismo para velar por que se respete la «memoria y dignidad» de quienes sufrieron atentados y algunas propuestas que, en lo económico, han sido reivindicación del PP en todos los territorios. Prometió así la «mayor rebaja fiscal de la historia» de la Comunidad de Madrid con un descenso de todos los tramos del IRPF y el objetivo, según sus palabras, de que se llegue a pagar hasta un 5,5% menos de este impuesto.


En el espacio reservado para los invitados no se encontraba hoy el presidente del PP. Casado, salvo cambio de última hora, se reserva para la toma de posesión. La dirección nacional, sin embargo, está representada estos dos días por su secretario general, Teodoro García Egea, que no sólo ensalzó la puesta en escena de Díaz Ayuso, sino que puso las negociaciones madrileñas como ejemplo de la capacidad de los suyos para conformar mayorías de gobierno. Esta vez, y aun habiendo costado dos meses, con Ciudadanos —que se integra en el Ejecutivo— y Vox.



CONTENTAR A VOX


A Vox parecieron dirigidas algunas de las iniciativas de la candidata. Pese a que muchas de las demandas del partido de Santiago Abascal se quedaron por el camino, Díaz Ayuso concedió ayer que el sistema de identificación de los inmigrantes menores no acompañados tiene «mucho que mejorar», se mostró dispuesta a obligar a los centros educativos a anunciar su programación anual —incluidas las temáticas extracurriculares de talleres y charlas, antes de que se cumplan los plazos de inscripción— y se comprometió a trabajar por poner fin al turismo sanitario, lo que, en todo caso, defiende también el PP.


Hubo quien vio también cesiones en el apartado de género, al menos en lo discursivo. No llegó a hablar de «violencia intrafamiliar», pero sí de que «cualquier persona puede ser víctima de maltrato», y añadió que la suya es una lucha contra el machismo, «no contra los hombres». Pero en realidad, este es un planteamiento que ella misma ha expuesto desde hace tiempo. Además, en el terreno de los derechos LGTBI marcó distancias cuando Vox pide la derogación de algunos artículos de las leyes en esta materia.


En el partido de Abascal no trasladaron la sensación de darse por satisfechos. Se espera que sus votos se sumen este miércoles a los de Ciudadanos y el PP. Pero la portavoz, Rocío Monasterio, advirtió de que haya aspectos con los que no está de acuerdo y pidió esperar a la sesión de mañana: «Hay muchos puntos que hemos firmado que no aparecen en el discurso. Estaremos atentos y vigilantes».

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