martes. 07.02.2023

Hacía tiempo que Alicia Sánchez-Camacho esperaba este momento con ansías. Consciente de que en el terreno de juego del debate soberanista, el PP debía buscar su golpe de efecto particular, la líder de los populares catalanes ha vivido hoy su día grande, en un cónclave en Barcelona sin un solo minuto de descanso.

Había mucho que explicar y poco tiempo que perder en un 2014 marcado en rojo para los soberanistas catalanes, pero en el que los populares han querido demostrar que también tienen algo que decir. "Nosotros también tenemos sentimientos", recordaba Sánchez-Camacho al inicio de la convención del PPC que mañana clausurará Mariano Rajoy.

Ha arrancado la convención de los populares catalanes tocando a la fibra sensible, con el cruce de declaraciones de amor entre la líder catalana y la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, intentando alejar cualquier rumor de mala relación. O las apelaciones de los distintos dirigentes del partido, desde un aclamado Núñez Feijóo al esperado Cristóbal Montoro, a su estrecha relación con Cataluña.

Algo cambió en la cabeza de Sánchez-Camacho tras su visita, el pasado octubre, a la Convención Anual de los Conservadores Británicos en Manchester. De ella volvió con la convicción de que para vencer -al independentismo-, primero hay que convencer -a los catalanes-. Con argumentos en positivo, con datos, con sentimientos. O con advertencias, como las lanzadas a un protagonista en concreto.

El presidente catalán, Artur Mas, se ha erigido en este sentido en el auténtico invitado invisible, pero siempre presente, en una cumbre que si hoy reunía 500 sillas en su sala de actos, mañana triplicará su aforo para la flamante llegada de Rajoy.

Tanto Sánchez-Camacho como Cospedal, desde el presidente de la Xunta de Galicia a los ministros Cristóbal Montoro y Jorge Fernández-Díaz, todos han cargado repetidamente, sin descanso y sin ahorrar adjetivos contra el jefe del Ejecutivo catalán.

"Machetazos para romper España", "banderazos para tapar la crisis", "falsos patriotismos", "fracturas familiares", "peronista" o "quiebras económicas". El PP con toda carne en el asador para dar el mordisco a Artur Mas y a su desafío soberanista.

Quizá nada resume mejor esta convención que Sánchez-Camacho agarrando con fuerza una de las manzanas amarillas traídas por la delegación popular de Lleida, mientras un huracán de fotógrafos, cámaras, periodistas, flashes, militantes y simpatizantes se arremolinaba a su alrededor.

Hoy la líder popular ha conseguido su objetivo, poner al PP en el centro de las miradas, de los titulares y las discusiones de Twitter. "Su cara de felicidad lo dice todo. Está pletórica. Ha salido todo como esperaba", contaba a Efe un miembro de la dirección del PPC, que lamentaba la frenética agenda de día, sin apenas tiempo para respirar entre acto y acto. "Ha faltado un día más, quizá".

Exhausta tras doce horas, Sánchez-Camacho cerraba una jornada que mañana tendrá su culminación con el discurso de Rajoy. Puede que en él apunte detalles de su esperado plan para Cataluña. El de Sánchez-Camacho ya ha logrado su primer objetivo.

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