sábado. 25.06.2022
                      Meritxell Batet, en un acto en Barcelona. ALBERTO ESTÉVEZ
Meritxell Batet, en un acto en Barcelona. ALBERTO ESTÉVEZ

El PP no da todavía por perdida la votación de la reforma laboral por mucho que sus peticiones hayan caído en saco roto. Ayer solicitó, por tercera vez, a la presidenta del Congreso, Meritxell Batet, que convoque de manera urgente a la Mesa de la Cámara para analizar el procedimiento seguido el pasado jueves.

«¿Si cree que lo hizo todo tan bien por qué se esconde?», arguyen en la dirección popular.

Pero Batet no tiene intención de atender a las demandas del principal grupo de la oposición. Ni adelantará la próxima reunión del órgano parlamentario, prevista para el día 15, ni suspenderá el resultado del pleno. Es más, ya ha remitido la resolución para su publicación en el Boletín Oficial del Estado. «No tienen recorrido legal», insisten desde su entorno sobre las reclamaciones.

El PP considera que esa votación no es legítima porque se vulneró el derecho de su diputado Alberto Casero, cuyo error en el vo telemático posibilitó la convalidación del decreto-ley del Gobierno, al no permitirle repetir su voto. Los populares defienden que la presidenta debería haber convocado a la Mesa el mismo jueves, cuando Casero, al comprobar que se había equivocado, corrió hasta el Congreso y reclamó volver a ejercer su derecho de forma presencial. El parlamentario sostiene que fue un «error informático» y no un error humano, aunque haya quedado comprobado que se equivocó en otras dos votaciones más.

El vicepresidente primero de la Camara, Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, negó ayer que los populares solicitaran una reunión de la Mesa. Una cita que, en todo caso, no sería obligatoria sino potestativa, y «nunca por el error de un voto». «Jamás se ha vuelto a repetir una votación —recalcó—por un error personal».

El diputado socialista desmontó la teoría del error informático puesto que los pasos en el voto telemático «quedan registrados» en el sistema, incluso con doble confirmación. «Nunca ha existido un problema de este tipo», zanjó.

Los populares insisten en que Batet incluyó la comprobación telefónica en la autorización del voto telemático a Casero, pero «no se realizó». Desde la Presidencia del Congreso recuerdan que esa fórmula quedó en desuso con la pandemia. Creen que el PP se agarra ahora a un «clavo ardiendo» después de que la reforma de Trabajo no saliera adelante, quedara frustrada por «un gol en propia meta».

El PP redobla la presión sobre Batet