viernes. 01.07.2022

El PP teme que la factura de Bárcenas en Cataluña debilite el liderazgo de Casado

Un ‘sorpasso’ de Vox tendría repercusiones en el tablero nacional y sepultaría el proyecto del líder de la oposición
El PP ha sacado del armario a Cayetana Álvarez de Toledo para la campaña de Barcelona. QUIQUE GARCÍA

La orden es mantener la calma y decir que es un asunto del pasado, pero la procesión va por dentro. El PP teme toparse el 14 de febrero, a resultas de la confesión de Luis Bárcenas, con una abultada factura electoral y con que Vox consume en Cataluña el ‘sorpasso’. Si se produce, el liderazgo de Pablo Casado se resentiría y su proyecto de reunificación de la derecha se quedaría al borde del acta de defunción.

Los sondeos publicados hasta la fecha muestran una trayectoria ascendente del partido de Santiago Abascal y un estancamiento del PP. Un panorama que puede trastocarse con las revelaciones del extesorero popular, que tansformarían la meseta de sus expectativas de voto en una curva descendente. Los dirigentes del PP niegan que este intercambio pueda producirse, pero también reconocen que el impacto en las urnas de la irrupción de Bárcenas en la campaña es imprevisible.

Casado se ha implicado a fondo en las elecciones catalanas con una presencia casi permanente. En los últimos días ha estado en Badalona, Girona y Lleida, y mañana presidirá una cumbre con los barones autonómicos de su partido en apoyo a su candidato, Alejandro Fernández. No solo está en juego el resultado, el líder del PP pone a prueba su liderazgo tras el revés electoral de julio pasado en el País Vasco, que no pudo compensar con el éxito en Galicia, donde jugó un papel a la sombra de Alberto Núñez Fejóo. Un nuevo fiasco en Cataluña sería de complicada digestión.

Antes de producirse el tirón de manta del extesorero, las encuestas señalaba que el PP era el partido que menos rentabilizaba la sangría de votos de Ciudadanos, cuyos principales beneficiarios eran el PSC y Vox. Las acusaciones de Bárcenas solo pueden empeorar la situación, aunque la dirección del PP quiere creer que el efecto será mínimo.

Ayuso y álvarez de Toledo

Los populares tuvieron claro desde el primer momento que el partido de Abascal era su rival directo y diseñaron una campaña para poner en valor su capacidad de gestión, un activo que Vox no puede acreditar por su bisoñez política y nula experiencia en la administración pública. Dieron protagonismo, además, a sus dirigentes con perfil más beligerante para contrarrestar el discurso de la ultraderecha. Isabel Díaz Ayuso y Cayetana Alvarez de Toledo se han prodigado en la campaña. La presidenta madrileña, que ya ha estado cinco veces en Cataluña, regaló los oídos de los sectores más afectados por las restricciones de la pandemia al considerar «un delito, con el clima que tenéis, tener todo cerrado». La exportavoz en el Congreso, recordó «con gratitud la higiénica actuación de la policía (en el referéndum) el 1 de octubre, el formidable discurso del Rey y el ingreso de la cúpula golpista en la cárcel», los tres hitos, para los independentistas, de la represión española.

Un cuidado diseño que corre el riesgo de venirse abajo con la entrada en escena de Bárcenas, y con él, la losa de la corrupción de la que Casado no logra desembarazarse. El último sondeo del CIS, realizado antes la confesión, ya otorga a la extrema derecha una intención de voto del 6,9 frente al 5,8% de los populares. Unas cifras que también se reflejan en otras encuestas privadas.

Desvinculado del PP

El líder del PP, Pablo Casado, ha presumido de la «absoluta ejemplaridad» que practica en su partido y se ha desvinculado por completo del extesorero Luis Bárcenas y de cuestiones que son de «hace 20 años». Tras proclamar que «ese PP ya no existe», ha acusado a la Fiscalía que «depende» de Pedro Sánchez de filtrar la confesión de Bárcenas «a diez días de las elecciones en Cataluña».

«Yo garantizo que ahora mismo el PP no tolera ninguna práctica irregular y los españoles pueden confiar en la absoluta ejemplaridad de este partido. El resto de partidos no puede decir lo mismo», ha aseverado. Es la primera vez que el presidente del PP se pronuncia sobre este asunto, después del escrito de Bárcenas.

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