viernes 05.06.2020

El PP ve la legislatura herida y augura la quiebra de la coalición

Existe un vaticinio en las filas del PP que sitúa al Gobierno abocado a elecciones en 2021. Tampoco es una novedad que los populares contemplen una legislatura breve. El mismo día en el que Pedro Sánchez obtuvo el respaldo del Congreso para su investidura, cargos conservadores ya hablaban de una estancia de «dos años» en la Moncloa con dificultades parlamentarias para sostener el proyecto del Ejecutivo de coalición PSOE-Podemos. «Acabar -auguró Pablo Casado aquel 7 de enero-, no acabará bien». La emergencia sanitaria, sin embargo, se ha revelado, a juicio de los dirigentes consultados, como un potente elemento de erosión que deja a los socialistas con sus apoyos mermados y que anticipa una crisis económica más complicada todavía de manejar. Aun así, hay quien en el partido aboga por la prudencia en un tiempo político imprevisible.

Sólo en clave de debilidad parlamentaria entienden los populares el movimiento del PSOE esta semana para ganarse la abstención de EH Bildu en el pleno de prórroga del estado de alarma. Tal y como lo analizan, la búsqueda de una cierta holgura en la votación, aun a riesgo de cerrar un acuerdo con la izquierda abertzale contraproducente en varios frentes, pone de manifiesto el temor a un revés en el Congreso. Y eso, dicen, es un «síntoma» de la falta de fortaleza del Gobierno, que se sostiene sobre una red heterogénea de partidos con intereses a veces difícilmente conciliables. Una situación que, añaden, «no cambiará» en los próximos meses.

En este momento, con Esquerra en el no a las sucesivas prórrogas del estado de alarma, la mayoría que impulsó la investidura de Sánchez se ha desgajado. Habrá que ver si de manera temporal. Y la nueva suma, que incluye a Ciudadanos -por ahora, circunscribe su apoyo a la situación de excepcionalidad derivada de la epidemia- plantea contradicciones entre los antiguos socios del Ejecutivo. Los cargos consultados en el PP dan, en consecuencia, por sentado que los socialistas no dejarán de toparse con obstáculos para salvar sus iniciativas políticas.

Un «calvario» es lo que Casado cree que le espera al Gobierno. Así lo ha sostenido en los dos últimos plenos parlamentarios relacionados con la situación sanitaria. La prueba fundamental, según los populares, llegará, en todo caso, en otoño, con la tramitación de los Presupuestos del próximo año.

El distanciamiento entre el Gobierno y el PP ha quedado constatado y nada lleva a pensar que pueda ser reversible. Los populares, que ya se negaron a entrar en una fórmula que facilitara la investidura de Sánchez, han terminado también por retirar su apoyo al estado de alarma tras haber respaldado tres de las cinco prórrogas. Y las cuentas públicas no entran en los planes de Génova.

En este escenario, en el partido conservador varios de los cargos dudan de que el Gobierno pueda actualizar los Presupuestos, que son el pilar de un proyecto político, y los que rigen son los que elaboró Cristóbal Montoro en 2018, los que sacó adelante Mariano Rajoy tan sólo una semana antes de la moción de censura del PSOE. Prevén, además, que la crisis económica y las condiciones que, entienden, establecerá la Unión Europea, tensionarán la coalición con Unidas Podemos hasta el punto de herirla definitivamente y acabar con ella, porque los populares no ven «compatible» la continuidad de la formación de Pablo Iglesias en el Consejo de Ministros con los «ajustes fiscales».

Quienes ven esa ruptura en el horizonte barajan el adelanto electoral el próximo año. «A 2022 no llegan», coinciden otras voces. Son muchos los factores que, según fuentes del PP, han de tenerse, sin embargo, en cuenta. Fundamentalmente, el Presupuesto, la decisión de Bruselas y el propio comportamiento de la epidemia. De ahí que varios dirigentes apelen a la cautela y a no subestimar la «capacidad de resistencia» de Pedro Sánchez.

Aunque estos últimos comparten que el mandato «será tremendamente inestable», que el Gobierno se ha dado una «estocada» al pactar con EH Bildu y que los acuerdos «a varias bandas» han contribuido a «minar la credibilidad» del jefe del Ejecutivo en el Congreso, insisten en que lo que resta hasta 2021 «es mucho tiempo», que se desconoce cómo evolucionarán las relaciones del PSOE con sus socios de investidura e incluso con Ciudadanos y que la legislatura, hoy por hoy, puede estar tocada, pero no «hundida». | NURIA VEGA

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