viernes 20/5/22

El presidente, equidistante en el acoso a la niña de Canet, pide «sentido común»

Casado redobla sus críticas al Govern y avisa a los independentistas que sus querellas «no le van a callar»

Pedro Sánchez sabe que el debate sobre el modelo de inmersión lingüística en Cataluña es un avispero y hoy, durante la clausura del congreso del PSC, lo sorteó desde la equidistancia. Apeló al «sentido común» para garantizar «la convivencia» entre catalanes y defendió «el respeto a las identidades», pero evitó comprometerse con el cumplimiento de la sentencia judicial que obliga a impartir el 25% de las asignaturas en castellano ni instó a la Generalitat a que lo haga. Tampoco se asomó a la discusión sobre la revisión del modelo educativo. Todo lo contrario que Pablo Casado, que entró de lleno en el debate, redobló sus críticas al Govern y advirtió a los grupos independentistas que sus querellas son inútiles. «No nos van a callar».

Los socialistas catalanes, impulsores hace 40 años de la inmersión lingüística en los centros de enseñanza, se encuentran en una posición incómoda entre el inmovilismo de las fuerzas soberanistas, contrarias a la reformulación del modelo, y las exigencias de la oposición conservadora para que se cumpla la sentencia en todo el sistema educativo. Sánchez se mantuvo en la misma línea de ambigüedad y se limitó a cumplir con las generales de la ley en la primera ocasión que aborda el debate desde la confirmación hace tres semanas del Tribunal Supremo de la sentencia del Superior de Justicia de Cataluña. Rechazó «cualquier tipo de acoso, venga de donde venga», como el sufrido por la familia del menor de Canet de Mar que reclamó el cumplimiento de la sentencia. Defendió que la lengua, sea el castellano o sea el catalán, es «un formidable vehículo para el entendimiento y la convivencia». Y abogó por el respeto «a las identidades» porque no son elementos «excluyentes», todo lo contrario, dijo, «suman y multiplican». Lo que hay que hacer, resumió, es «tender puentes» para propiciar el diálogo y el entendimiento entre diferentes.

«¡Un solo pueblo!»

Pero del meollo de la cuestión, el cumplimiento de la orden de los jueces, que el Govern de Pere Aragonès ignora, o la reformulación del modelo educativo, que exigen PP, Vox, Ciudadanos y otras plataformas sociales, nada de nada. Sánchez justificó su cautela en el congreso extraordinario del PSC -que ratificó el liderazgo de Salvador Illa y convirtió a su antecesor, Miquel Iceta, en presidente del partido- en que dijera lo que dijera le iban a caer palos por todas partes. «Los excluyentes en Cataluña dirán que el PSC ha perdido su carácter catalanista» mientras que «la derecha» en España acusará «al sanchismo de echarse en manos del soberanismo».

El líder socialista trató de hilar un discurso que reflejara el sentir «de la mayoría de la sociedad», que, a su entender, es el espacio que ocupan los socialistas catalanes. Sánchez siguió la senda que había trazado minutos antes Salvador Illa. «No nos dividirán por la lengua. Es un mensaje claro a los que quieren dividir a Catalunya por la lengua: No lo conseguiréis. ¡Un solo pueblo!».

Pablo Casado, rotundo

Una rotundidad similar empleó Pablo Casado. «No nos van a callar. Es nuestra obligación», proclamó durante la clausura de otro congreso, en su caso el del PP de Aragón. El líder de la oposición se refería a la querella presentada ante el Supremo por el secretario general de Junts, Jordi Sànchez, por injurias, calumnias e incitación al odio ante sus denuncias sobre los castigos que, según el presidente del PP, sufren los alumnos catalanes por hablar en castellano en la escuela o por solicitar ir al cuarto de baño sin emplear el catalán.

Lo que ocurre en Cataluña es, según Casado, «el mundo al revés», con denuncias de instigar el odio a quienes defienden el cumplimiento de las resoluciones judiciales mientras se ensalza a los que las desobedecen. El PP, aseguró, está «en el lado correcto de la historia» y porque tiene razón en el debate lingüístico «no va a aceptar lecciones de partidos independentistas». El líder popular, además, volvió a exigir a Aragonès el cumplimiento de la sentencia judicial.

El presidente, equidistante en el acoso a la niña de Canet, pide «sentido común»
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