miércoles. 06.07.2022

Desde la remodelación de su Gobierno el pasado 10 de julio, Pedro Sánchez ha introducido cambios en su agenda. Uno de los más llamativos es el de los ‘bolos’ por provincias. En menos de un mes ha visitado cinco localidades con los motivos más diversos. Toda una novedad en un presidente del Gobierno renuente a moverse fuera de las paredes de la Moncloa.

No es solo por el debilitamiento de la pandemia, «es la mano de Oscar López», afirman los socialistas en referencia al nuevo director del gabinete de la Presidencia del Gobierno que reemplazó al controvertido Iván Redondo. Sánchez tiene que «pisar más la calle y hablar con la gente», dicen dirigentes del PSOE que echaban de menos el contacto personal del presidente del Gobierno y que consideraban un error su «enclaustramiento» en la Moncloa durante la primera mitad de la legislatura.

El presidente del Gobierno visitó el 11 de agosto en el municipio lanzaroteño de Tías la biblioteca en la casa del escritor José Saramago. Once días después se desplazó a Ávila para comprobar las consecuencias de los incendios forestales. El 26 de agosto fue a un hogar de mayores de Navalmoral de la Mata, en Cáceres. El 2 de septiembre acudió a un centro de vacunación en Guadalajara y ayer estuvo en Gijón en un centro de formación profesional. En la Moncloa no dan mayor relevancia a estos desplazamientos. «Es natural», apunta un portavoz. En el PSOE, en cambio, atribuyen estos viajes a la estrategia diseñada por López para «acercar» al jefe del Ejecutivo a los ciudadanos y también para engrasar la relación Gobierno-partido.

Sánchez tiene una imagen de persona distante y seria, poco dada al contacto personal más allá de su círculo de colaboradores. Incluso entre sus compañeros de partido llamó la atención la frialdad con que se desprendió de dos de sus escuderos más fieles, Carmen Calvo y José Luis Abalos, en la reciente crisis de Gobierno. No se trabaja «la empatía personal. Ha permanecido impasible ante la corriente antisanchista y no ha hecho nada para revertir esa animadversión», dicen fuentes socialistas.

El presidente pisa la calle con ‘bolos’ amables fuera de Moncloa
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