jueves 26/5/22

Dos presos ‘duros’ de ETA pactan con la Fiscalía tras el cambio de estrategia

Primer paso de los exjefes militares Martitegi y Borrero tras el anuncio de que no habrá homenajes

«¿Se declaran culpables de la tenencia, fabricación y colocación de explosivos?», preguntó ayer el presidente del tribunal de la Audiencia Nacional Alfonso Guevara. «Sí», respondió Asier Borrero. «Sí», contestó también su compañero Jurdan Martitegi.

Los dos jefes etarras acusados por la elaboración de un barril- bomba hallado en Getxo (Vizcaya) en 2008, y que fue desactivado por la Ertzaintza antes de que se produjese una explosión «de gran alcance», alcanzaron un acuerdo de conformidad con la Fiscalía mediante el cual aceptaron seis años de prisión —inicialmente les reclamaban diez—a cambio de reconocer los hechos. Las defensas intervinieron de forma breve para confirmar al tribunal que sus clientes aceptaban el escrito de acusación del Ministerio Fiscal, y el juicio apenas duró unos minutos.

Esta conformidad podría ser una más, pero se produjo en un momento de cambio en la estrategia del colectivo de presos etarras EPPK, que el lunes pasado renunció a los homenajes públicos tras las salidas de prisión —los ‘ongi etorri’— para evitar el «dolor» de «personas damnificadas a consecuencia de las acciones de nuestra militancia del pasado».

«Los pasos dados estos últimos años han tenido un horizonte claro en el camino de superar el ciclo anterior», remachaba el comunicado de los reclusos. En el caso de Jurdan Martitegi, exjefe militar de ETA, ha venido representando al llamado «sector duro» del colectivo de presos pese a su internamiento mayoritario en Francia. Además, al menos hasta octubre era el único que se encontraba en primer grado, cumpliendo una condena de 139 años por el atentado con coche bomba contra la casa cuartel de Calahorra en marzo de 2008, que provocó ocho heridos.

Esta circunstancia no evitó que el pasado mes de marzo Instituciones Penitenciarias, perteneciente al Ministerio del Interior, autorizara su traslado de Soto del Real, en Madrid, a la prisión de Martutene, en San Sebastián, mientras le juzgaban por estas causas abiertas.

30 kilos de explosivos Precisamente, los hechos vistos este miércoles se remontan a enero de 2008, dentro de la campaña del comando Vizcaya, cuando dos vecinos de Getxo comunicaron a la comisaría el hallazgo de un barril de cerveza con cables oculto entre los arbustos de una calle. Al lugar se desplazaron varias patrullas, que aseguraron y acordonaron la zona.Poco después, los agentes de la unidad de desactivación de explosivos se presentaron para proceder a la inutilización del artefacto, separando del recipiente todos los elementos susceptibles de explosionar y trasladándolos a su departamento para el correspondiente análisis. El barril con 30 kilos de explosivos habría sido confeccionado y trasladado hasta ese lugar por Martitegi y Borrero.

Martitegi, detenido en Francia en abril de 2009, ya ha venido aceptando conformidades en otros dos juicios celebrados en septiembre y octubre pasado por delitos de daños terroristas. Por su parte, Borrero, la persona que sustituyó al primero en la jefatura de ETA tras su arresto, cayó en el país vecino pocos meses después tras una persecución policial en la que hirió de gravedad a un gendarme galo. Ambos eran discípulos de Mikel Garikoitz Aspiazu, ‘Txeroki’, detenido en noviembre de 2008 en Francia.

Dos presos ‘duros’ de ETA pactan con la Fiscalía tras el cambio de estrategia
Comentarios