miércoles. 17.08.2022

El PSOE trató ayer de minimizar las fuertes críticas que está recibiendo por parte de históricos dirigentes socialistas y la oposición a raíz del pacto alcanzado con EH Bildu para sacar adelante la Ley de Memoria Democrática. Una norma que entrará en vigor después de verano y que, como consecuencia del acuerdo con la formación ‘abertzale’, incluye la posibilidad de reconocer a víctimas del franquismo hasta 1983 y la posterior creación de una comisión de expertos que realice un estudio sobre la posible vulneración de derechos humanos que sufrieron quienes «lucharon en favor de la democracia» entre 1978 y el citado año, con el PSOE ya en el poder y cuando los GAL comenzaron a atentar.

El portavoz socialista en el Congreso, Héctor Gómez, recomendó al expresidente Felipe González y al resto de históricos dirigentes que han cuestionado la norma «leer el texto de forma íntegra y no dar continuidad al ruido» que, a su juicio, rodea cambio legislativo. La víspera, González, que presidía el Ejecutivo en 1983, había asegurado que la ley, admitiendo que aún debe conocerla a fondo, no le «suena bien» y que «existen otros problemas más relevantes» en el país. Y ayer mismo insistía en que «las memorias corren el riesgo de convertirse en desmemorias».

Pero según el portavoz del PSOE en el hemiciclo, la ley que la Cámara Baja aprobará el próximo 14 de julio cumple con los parámetros y los objetivos que el Gobierno se planteó «en materia de reparación o educación», rechazando la tesis de que su tramitación suponga una cesión a EH Bildu y, además, coincidiendo con el 25º aniversario del secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco.

Gómez intentó dar la vuelta al argumento acusando a algunos grupos de la oposición —en alusión a PP y Vox, aunque sin citarlos expresamente— de «utilizar el terrorismo como arma arrojadiza» contra el Gobierno

El PSOE replica a González y otros históricos del partido que se «lean» la Ley de Memoria
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