sábado 5/12/20

Puigdemont divide al secesionismo antes de la batalla final contra ERC

Jordi Pujol afirmó en una ocasión, con motivo del proceso de independencia de las repúblicas bálticas, que Cataluña era como Lituania pero España no era como la URSS. Con los años, la ruptura de CiU (en 2015) ha provocado un fenómeno similar al del desmembramiento de la antigua Unión Soviética.

Carles Puigdemont ha anunciado esta semana que el próximo 25 de julio nacerá un nuevo partido, cuyo nombre es a día de hoy una incógnita, pero que tratará de aglutinar a todos los sectores que en su día confluyeron en JxCat. Esta marca electoral pertenece al PDeCAT, algunos de cuyos dirigentes se resisten a que el partido quede diluido en la formación que impulsa Puigdemont.

El expresidente de la Generalitat, todavía prófugo de la justicia, quiere el control absoluto del partido y quiere romper con todo el pasado convergente que va ligado al 3%, al Palau y al pactismo. Eso sí, aún no ha roto el carné del PDeCAT. Tiene hasta el 25 de julio. Y aún queda mucha negociación pendiente.

En cualquier caso, las posiciones se antojan casi irreconciliables. La dirección del PDeCAT propone un independentismo menos radical que el del expresidente y, además, aboga por no abandonar las posiciones del centro derecha. Puigdemont quiere crear una fuerza transversal, casi de centro izquierda, como ERC, y apuesta por mantener el órdago de octubre de 2017.

De hecho, el Consejo para la República, entidad que preside desde Waterloo, instó hoy a los catalanes a «prepararse para la confrontación con el Estado», una llamada poco inclusiva con los perfiles menos radicales que tratan de aparcar la vía unilateral.

De consumarse la ruptura con el PDeCAT, el centro derecha independentista formará una sopa de siglas que puede servir en bandeja la victoria a ERC y puede también, si se atomiza el voto, poner en peligro la mayoría absoluta independentista. Pero Puigdemont busca la victoria sobre ERC. De momento, ha provocado una mayor división en el independentismo. No solo entre JxCat y ERC, que llevan meses de pelea diaria, sino también en la propia Junts per Catalunya.

Estos son todos los partidos surgidos de la desaparición de CiU: Junts per Catalunya (JxCat) Nació en 2017 como una coalición de fuerzas secesionistas partidarias de la vía unilateral para concurrir en las elecciones de 2017. La marca pertenece al PDeCAT, pero Puigdemont aspira a quedársela para crear su nuevo partido. El expresidente quiere formar una lista con sectores que van desde la CUP a la derecha independentista. Cuenta con el apoyo de Torra y los presos de JxCat. Mas no se ha pronunciado aún.

La Crida Fue la organización que impulsaron Quim Torra, Carles Puigdemont y Jordi Sànchez. Buscaba unir a todo el independentismo, pero ha conseguido justo todo lo contrario.

Puigdemont divide al secesionismo antes de la batalla final contra ERC