sábado 5/12/20

Puigdemont intenta que JxCat no se parta como ocurrió con CiU

El independentismo de centro derecha intenta cerrar la integración de la Crida y el PDeCAT

El hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. Eso es lo que quieren evitar los neoconvergentes de JxCat. Hace justo cinco años, CiU, la coalición que creó Jordi Pujol en 1978, saltó por los aires. Josep Rull, entonces secretario general de Convergència, dio la puntilla a la federación: «Sin dramatismos, el proyecto político de CiU se ha acabado». Cada uno de los socios siguió su camino. Convergència abrazó la independencia y optó por la vía unilateral. Unió se desmarcó del ‘procés’. Ninguna de las dos formaciones existe a día de hoy. CDC se transformó en el PDeCAT y Unió, en Units per Avançar, partido integrado en el grupo del PSC en el Parlament.

De la antigua CiU no queda ninguno de sus partidos pero tampoco los líderes. Artur Mas está apartado de la primera línea tras ser inhabilitado por el 9-N de 2014. Josep Antoni Duran i Lleida trabaja en la empresa privada. Josep Rull está en prisión cumpliendo una pena de 10 años por el 1-O.

Como un guiño del destino, el soberanismo de centro derecha vuelve a estar agrupado en torno a una marca, ahora se llama JxCat, que reúne en su seno dos familias, que vuelven a estar peleadas, como hace 5 años. Por un lado, el PDeCAT, que recoge todo el legado convergente, pero ya sin la moderación del pasado. Y por el otro, está la Crida, el partido que impulsaron Puigdemont, Quim Torra y Jordi Sànchez. Lo único que une a unos y otros es Carles Puigdemont.

Nadie discute su liderazgo, pero a partir de ahí las discrepancias son enormes.

El PDeCAT quiere integrarse en JxCat, pero se resiste a quedar diluida, justo lo que quieren el expresidente y la Crida. Tienen eso sí el peligro de dejarse pelos en la gatera en el proceso de absorción.

El sector más moderado del PDeCAT, con Marta Pascal y Carles Campuzano a la cabeza, ya se escindió del partido. Ahora impulsan el Partido Nacionalista Catalán, inspirados en el PNV. Fue una primera ruptura. Si Puigdemont y Sànchez estiran mucho la cuerda, esta puede volver a romperse, como le ocurrió a CiU hace cinco años.

Lo que en realidad pretende el expresidente de la Generalitat, que aún no ha desvelado si se propone ser el cabeza de cartel de JxCat para las autonómicas, es formar una candidatura que pesque de los diferentes sectores del independentismo para presentarse contra ERC como la lista unitaria del secesionismo. Algunos de los próximos al dirigente nacionalista ya han apuntado estos días que la lista de JxCat debería contar con miembros de Poble Lliure (la parte más nacionalista de la CUP), Demòcrates (la escisión independentista de Unió que se agrupó a ERC) y otros grupos minoritarios de la derecha secesionista.

JxCat, el PDeCAT y la Crida pugnan orgánicamente (quién controla el futuro partido) e ideológicamente (entre un independentismo de desafío permanente como el que propugna Puigdemont o uno más pragmático como el de ERC). Se han dado un mes para cerrar la integración, teniendo en cuenta que en septiembre, si Torra es inhabilitado, Cataluña entrará en la cuenta atrás electoral.

Puigdemont intenta que JxCat no se parta como ocurrió con CiU