sábado 17/4/21

La regularización de Juan Carlos I, un arma de doble filo para Hacienda

La puesta al día fiscal efectuada puede servir como pista de la existencia de más operaciones
Don Juan Carlos y Doña Sofía junto al príncipe de Gales en un funeral. EFE

La historia no termina aquí. La regularización fiscal presentada la pasada semana por el rey emérito puede ser una puerta abierta a más indagaciones sobre el grado de cumplimiento de sus obligaciones con Hacienda y sobre la posibilidad de que haya recibido más donaciones sin declarar. Y el foco puede ampliarse a otros miembros de la familia, al haber trascendido gastos efectuados por sus nietos a través de sus tarjetas ligadas a los fondos que ahora tratan de ponerse al día. Para empezar, con el caso que ahora nos ocupa, la Fiscalía habrá de corroborar si la declaración complementaria que ha presentado don Juan Carlos y que le ha costado un abono de más de 678.000 euros ha sido espontánea -se ha efectuado antes de conocer que se le investiga-, completa y veraz. Para ello, requiere la colaboración de la administración tributaria correspondiente, la hacienda madrileña en este caso, ya que la puesta al día fiscal corresponde a una figura de competencia autonómica, Donaciones. Si se determina que se ha cubierto la deuda tributaria, esta causa moriría aquí.

Pero el origen del dinero con el que se ha pagado la regularización también es objeto de escrutinio si hay indicios de origen cuestionable, si bien habitualmente no suele profundizarse en ello, como tampoco se hace cuando se pagan los impuestos en tiempo y forma. Javier Gómez Taboada, miembro de la comisión directiva de la Asociación Española de Asesores Fiscales (Aedaf), contempla la posibilidad de que se descubra un ilícito administrativo, es decir, que haya errores respecto a la cuantía abonada por la regularización y el emérito tenga que pagar más, aunque ello no implicaría la apertura de un proceso judicial; o que se determine que la declaración no es ni completa ni veraz y se abra un proceso judicial por delito fiscal. En este último caso, la cantidad ya abonada sería un pago a cuenta de los nuevos ingresos que debería hacer al fisco y, además, serviría, añade José María Mollinedo, del sindicato de técnicos de Hacienda, Gestha, para reducir un grado o dos la gravedad de la pena. La regularización -sea o no correcta-, añade Mollinedo, no exime de la investigación del dinero originalmente no declarado, por si se ha incurrido en blanqueo. Además, según Alfredo Hernández, vicepresidente del Colegio de Economistas de Valencia, puede haber más derivadas en la investigación. En primer lugar, sobre la figura tributaria que ha sido regularizada: ¿El dinero percibido fue realmente una donación o se oculta el pago de una contraprestación? Si bien respecto a ello, el empresario mexicano origen de los fondos, Allen Sanginés-Krause, afirmó ante el fiscal que su donación obedecía a su admiración por don Juan Carlos. En segundo lugar, en el caso de ser una donación, otros beneficiarios de las tarjetas a través de las que se accedía a los fondos, como sus nietos, también podrían verse obligados a realizar sendas regularizaciones por los recursos empleados.

Este caso, a diferencia de lo que suele ser habitual en cuestiones tributarias, lo inició la Fiscalía y es ésta la que sigue al mando.

La regularización de Juan Carlos I, un arma de doble filo para Hacienda