lunes. 27.06.2022
Trabajo

Retrasar la jubilación un año perjudica la salud. Aumenta el riesgo de muerte precoz

Posponer un año la salida del mercado laboral aumenta "significativamente" el riesgo de morir entre los 60 y los 69 años, según un estudio publicado este lunes por Fedea 
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Concentración de los pensionistas en León. DL

Retrasar la edad legal de jubilación, una medida que están poniendo en marcha la mayor parte de países y que sigue siendo objeto de debate en la actualidad, tiene efectos adversos en la salud de los trabajadores. Es más, posponer un año la salida del mercado laboral aumenta "significativamente" el riesgo de morir entre los 60 y los 69 años. Así lo advierte un estudio publicado este lunes por Fedea en el que investiga los efectos de la reforma de las pensiones de 1967, que modificó la edad de jubilación anticipada en España y endureció el acceso al retiro.

Concretamente, el estudio evalúa el impacto de la edad en el último empleo sobre el riesgo de morir en diferentes tramos de edad y concluye que retrasar un año la salida del mercado laboral aumenta el riesgo de morir entre los 60 y los 69 años en 5 puntos porcentuales, lo que equivale a un aumento relativo del 50%. El riesgo se concentra especialmente en las ocupaciones físicamente más exigentes y las sujetas a un mayor nivel de estrés emocional y mental, y es mucho menor para los individuos que tienen acceso a mecanismos de jubilación parcial que les permiten reducir sus horas de trabajo a partir de determinada edad.

Más específicamente, el aumento de la mortalidad es mayor para aquellos que trabajaban en sectores con una alta intensidad de accidentes laborales. Asimismo, Fedea destaca que el estrés mental y social que experimentan los individuos antes de la jubilación también influye. Así, retrasar un año la salida del mercado laboral aumenta el riesgo de morir entre los 60 y los 69 años en 5,3 puntos porcentuales para las personas con trabajos de alta carga psicosocial, mientras que esta cifra se reduce a 3,6 puntos porcentuales para las personas con trabajos de baja carga psicosocial.

Los autores demuestran además que sólo las personas que trabajan en sectores de baja autovaloración tienen más probabilidades de morir cuando se enfrentan a un retraso de un año en la salida del trabajo. Por último, señalan que alargar un año la salida del mercado laboral aumenta el riesgo de morir en 6,6 puntos porcentuales para los trabajadores de cuello azul (obreros) y solo 3,2 puntos para el resto. Es por ello que, en un momento en el que la prolongación de las vidas laborales puede ser un instrumento imprescindible para garantizar la sostenibilidad de los sistemas de pensiones, desde Fedea piden reflexionar sobre la necesidad de diseñar "con cuidado" los detalles de las políticas de jubilación, atendiendo a sus posibles efectos sobre la salud de los trabajadores. Así, esta organización apuesta por tener en cuenta el grado de exigencia física, emocional y mental de las distintas ocupaciones a la hora de fijar las edades mínimas y legales de jubilación, que -advierten- no pueden ser iguales para todos, así como introducir con carácter general mecanismos flexibles de jubilación parcial que permitan a los trabajadores modular sus horas de trabajo en la parte final de su carrera laboral.

La generación Z

La Generación Z (1993-2010) tiene un nivel de estrés "importante" aunque el mayor pico se registra en la Generación Y (1982-1992) y estos niveles se mantienen también en la Generación X (1971-1981) mientras que conforme se aumenta la edad, en la generación 'baby boomers' (1956-1970) y la generación tradicional, estos niveles disminuyen.

Así lo han asegurado los investigadores del departamento de Enfermería de la Universidad Europea, José Miguel Cachón y Juan Luis González, en el estudio '¿Cómo percibe cada generación su salud y bienestar?', realizado por Generación y Talento. Los investigadores han destacado que la principal diferencia entre las generaciones se encuentra en la salud psicológica, ya que repercute sobre la salud física, laboral y social de las personas. Así, han desvelado que el estrés es un factor que predomina entre las personas más jóvenes, debido a que las personas mayores que han participado en el estudio afirman que poseen estrategias de afrontamiento que les permite relativizar las situaciones y poner las cosas en contexto.

También existen diferencias en la salud social, ya que se han encontrado los investigadores redes diferentes según el ciclo vital. En este sentido, las redes pueden ser diferentes teniendo en cuenta los grupos de amistades, pareja, familia (padres, hermanos, abuelos) o la familia que una persona forma(hijos, nietos).

En cuanto a la salud física, los profesores han observador que hay un declive propio de la edad, conforme pasa el tiempo. Por lo tanto, en la Generación Z e Y la salud física se da por supuesto, al igual que en la X mientras que los 'baby boomers' y la generación tradicional reconocen ciertas limitaciones en la vida.

En el caso concreto de la Generación Y, este grupo entiende la salud como el equilibrio entre las diferentes facetas de su vida. Sin embargo, al ser el colectivo con mayor estrés, afirman que sufren esta patología porque "no tienen tiempo para poder compaginar el trabajo y la parte social". "Su afán en la vida no es llegar a tener puestos directivos en el mundo labora pero sí que pretenden tener unas buenas condiciones laborales que les permitan vivir y luego disfrutar de la vida", ha subrayado Juan Luis González.

Por el contrario, las generaciones más mayores sí que pretenden obtener mejores puestos laborales. La Generación X ha reconocido sus dificultades para compaginar su situación laboral con el hecho de cuidar de sus hijos y de sus mayores. "Están más volcados a cuidar de otras personas que se despreocupan de su salud. También han percibido como ha disminuido su capacidad social por el hecho de encontrarse en esas obligaciones de cuidar", ha aseverado José Miguel Cachón.

Miedo a ser sustituidos

Por último, la generación tradicional, que abarca las personas que finalizan su periplo profesional o que están empezando su jubilación, afirman que la salud condiciona su vida, a la vez que reconocen que las relaciones sociales constituyen un aspecto importante en su vida. Desde el punto de vista laboral, el grupo sí que reconoce que, en ocasiones, se sienten arrinconados por haber dado un paso atrás en su desempeño profesional, lo que condiciona su salud psicológica. En este caso, la generación 'Baby boomers' aseguran estar inquietos y tener cierto miedo por ser sustituidos en el empleo por personas más jóvenes, por lo que aducen que no se aprovecha suficiente su experiencia en el entorno laboral.

Entorno laboral

Por otro lado, se ha presentado el estudio '¿Cómo ha impactado la crisis sanitaria en la salud psicológica y emocional en cada generación de trabajadores?', el cual ha sido presentado por el profesor del departamento de Psicología de la Universidad Europea, Alberto Bellido. En este estudio han participado once empresas que han distribuido la encuesta a un total de 1.323 empleados y que gira en torno a la salud y el bienestar psicológico en la pandemia.

El informe ha revelado que la población se ha encontrado dentro del margen de sintomatología leve de ansiedad y depresión, por lo que el profesor ha insistido en que esta situación no se debe normalizar. Los trabajadores más jóvenes, los que forman parte de la Generación Z e Y han puntuado con mayor nota la incertidumbre de mantener sus puestos de trabajo durante la pandemia.

"Las personas jóvenes de generación Z, que no tenían posibilidad de conciliar familiarmente, y tenían unos índices realmente elevados de sintomatología ansiosa y depresiva", ha añadido. Al respecto, también han puntuado con mayor nota su incertidumbre al mantener las mismas condiciones laborales, a la vez que han reconocido padecer una mayor ansiedad y mayor sintomatología depresiva. La única variable en la que ha invertido el resultado, tal y como ha detallado Bellido, han sido en las preguntas referidas a la ansiedad y preocupación por la COVID-19. Por lo tanto, las personas de mayor edad han aducido una mayor amenaza a la pandemia.

Retrasar la jubilación un año perjudica la salud. Aumenta el riesgo de muerte precoz
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