domingo 29/11/20

El rey llama a la unidad para el desarrollo tras la covid y sortea el boicot secesionista

Sánchez acompaña a Felipe VI tras el veto y el Govern, el Parlament y la alcaldesa de Barcelona plantan al jefe del Estado
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El rey Felipe VI regresó ayer a Barcelona. Lo hizo por primera vez en 2020 y acompañado por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, para la entrega de premios de la Barcelona New Economy Week, un salón organizado por el Consorcio de la Zona Franca de Barcelona. El jefe del Estado volvió a la capital catalana dos semanas después de su sonada ausencia en el acto de entrega de despachos a los nuevos jueces, lo que provocó una enorme tormenta con fuego cruzado entre la Casa Real, el Gobierno y el Poder Judicial.

Con esos precedentes y en un clima de protestas independentistas y de boicot de la mayoría de las instituciones catalanas, Felipe VI llamó a la unidad. «España se ha labrado merecidamente una imagen internacional asociada a la competitividad y a la excelencia productiva», expresó en un discurso pronunciado en castellano y catalán para cerrar el acto de entrega de premios.

«Trabajemos juntos por mantenerla, por aumentarla donde sea necesario; demostremos una imagen de unidad que proporcione un entorno estable y beneficioso para las empresas, generando así mayor riqueza y empleo», afirmó, en un momento de crisis territorial, de guerra abierta entre el Gobierno central y la Comunidad de Madrid a cuenta de la gestión de la pandemia, de enfrentamiento entre el Ejecutivo español y los grupos de la oposición y de pugna también entre los diferentes poderes del Estado. En unos «tiempos tan difíciles», «tenemos la oportunidad de hacer mejor las cosas. Y de hacerlas juntos», aseguró.

Como estaba anunciado, ningún miembro del Govern catalán estuvo presente en el acto. Pere Aragonès y los consejeros de la Generalitat mantuvieron su agenda ordinaria. Tampoco asistió ningún representante del Parlamento catalán y por parte del Ayuntamiento de Barcelona, acudió el número dos, el teniente de alcalde, el socialista Jaume Collboni. La alcaldesa, Ada Colau, y los comunes criticaron la visita real.

No faltó, en cambio, Pedro Sánchez, que acompañó al monarca a pesar del incendio que tenía a la misma hora en Madrid, con la convocatoria de un Consejo de Ministros extraordinario para aprobar el estado de alarma en la Comunidad de Madrid.

El presidente del Gobierno arropó al jefe del Estado, en un gesto de unidad institucional en un momento de crisis sanitaria y económica. Sánchez tenía una razón de fuerza mayor para quedarse en Madrid, pero su ausencia hubiera provocado suspicacias tras el choque de hace dos semanas en que la Moncloa decidió que Felipe VI no viajara a Barcelona justo cuando se conmemoraba el tercer aniversario del 1-O y se esperaba la sentencia de inhabilitación contra Quim Torra. Felipe VI y Sánchez cerraron ayer ese capítulo, al menos de puertas para afuera. Ambos departieron a la entrada del acto, con pitidos de fondo, y poco después visitaron una empresa tecnológica en la Zona Franca.

El evento se celebró en la estación de Francia, en el centro de Barcelona, que quedó totalmente blindado por la policía. Todo el entorno de la estación estaba vallado y el acceso era imposible. El perímetro de seguridad de la policía se extendía por todo el barrio del Born y el cordón policial impidió que los manifestantes convocados por los CDR ni pudieron acercarse a la entrada para pitar contra la presencia real. Lanzaron polvo de colores a la policía, huevos y gritaron consignas como «puta España», «muerte al Borbón» o «Cataluña no tiene Rey». Pero a diferencia de otras ocasiones, apenas hubo incidentes.

El Gobierno y la Casa Real querían dar una imagen de normalidad con la presencia del rey en Cataluña. El independentismo, no obstante, afirmó que el jefe del Estado solo puede visitar la capital catalana si se «bunqueriza» el recinto al que acude. Fue el caso de ayer. Aunque el secesionismo se había propuesto boicotear el acto, fracasó en el intento. Las protestas tuvieron poco apoyo, apenas varios miles de personas. La ANC organizó una cadena humana en la que participaron cientos de personas, pero no pudo llegar, como pretendía, desde la estatua de Colón hasta la estación de Francia.

El rey llama a la unidad para el desarrollo tras la covid y sortea el boicot secesionista
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