domingo. 04.12.2022

No se puede decir que la visita de Didier Reynders a España haya sido precisamente un éxito. El comisario europeo de Justicia voló de regreso ayer a Bruselas con las manos vacías tras tres jornadas de maratonianas reuniones con todos los actores implicados. Reynders ni ha convencido al Gobierno para que se comprometa a reformar el sistema de elección del Poder Judicial ni ha arrancado un compromiso serio del Ejecutivo y del PP para desatascar los nombramientos de CGPJ. Sólo ha escuchado estos días vagas promesas de intentar el acuerdo y reproches mutuos entre los dos grandes partidos, incluso en sede parlamentaria, en una sesión en la que el alto funcionario de la UE era el invitado estrella.

Y es que no sólo no ha conseguido ninguno de los dos principales objetivos de su visita, sino que además se ha llevado un rapapolvo por parte del Gobierno de Pedro Sánchez por haber tratado de presentarse como mediador entre el Moncloa y el PP, un papel que ha irritado sobremanera al Ejecutivo, hasta el punto de que el propio Reynder se ha tenido que recular estos días e insistir en que nunca ha pretendido ejercer ese papel de intermediario.

El último varapalo al enviado de Bruselas por parte del Gobierno tuvo lugar ayer cuando el Ministerio de Justicia y otras fuentes del Gobierno descartaran tener la más mínima intención de tocar el sistema de elección de los vocales del Consejo General del Poder Judicial. Un desmentido en toda regla al político belga, quien pocos minutos antes en un encuentro con la prensa había asegurado haber recibido un «compromiso genuino» de todas las fuerzas políticas para renovar de forma urgente el consejo e, «inmediatamente después», encarar la reforma del sistema de elección de los vocales, para que sean los propios jueces quienes elijan a la mayoría de los miembros del CGPJ, tal y como reclama de forma insistente la Comisión.

Reynders no logra que el Gobierno acceda a reformar la elección del CGJP
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