viernes. 27.01.2023
                      Pedro Sánchez tras ser elegido nuevo líder de la Internacional Socialista. CHEMA MOYA
Pedro Sánchez tras ser elegido nuevo líder de la Internacional Socialista. CHEMA MOYA

Pedro Sánchez demostró ayer domingo que mantiene intactas sus ya más que demostradas dotes de autoestima para afrontar retos difíciles, por muy imposibles que se le puedan presentar por el camino. Esta vez lo hizo en el discurso de clausura del XXVI Congreso de la internacional Socialista (IS), que desde el viernes se desarrolló en Madrid y en el que el líder del PSOE fue aclamado por unanimidad presidente de esta organización transnacional. Se trata de un cargo con relumbrón histórico que en su día ocuparon el excanciller alemán Willy Brandt o el actual secretario general de la ONU, el portugués António Guterres, pero de escasa influencia global tras más de tres décadas de declive de esta alianza de izquierda.

Durante su intervención ante representantes de formaciones progesistas de 132 países, el jefe del Ejecutivo español ensalzó la ideología socialista como un concepto general, para a continuación bajar al terreno de juego de la política nacional y defender el legado de Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero.

Fueron cinco los objetivos que Sánchez subrayó para la Internacional Socialista que presidirá hasta 2026 mano a mano con la ghanesa Benedicta Lasi, designada su número dos y secretaria general. El presidente del Gobierno defendió como ejes de actuación la lucha contra el cambio climático, el feminismo, la justicia económica, el derecho a un trabajo digno y la defensa de la paz, la democracia y las libertades individuales.

Sánchez cargó contra un neoliberalismo al que acusó del abandono a su suerte a los ciudadanos de a pie durante la crisis iniciada de 2008, de la existencia de paraísos fiscales, de la corrupción, de la semiesclavitud laboral que sufren decenas de países o de que apenas un cuarto de los parlamentarios en el mundo sean mujeres.

El líder del PSOE aprovechó cada uno de estos argumentos para atacar a la derecha y la ultraderecha, sin hacer mención expresa a PP o Vox, pero con intenciones más que claras. Así, sacó pecho de que desde su llegada al Gobierno en junio de 2018 se haya incrementado el Salario Mínimo hasta en cuatro ocasiones —más de un 30%— y a renglón seguido instó a la patronal a negociar con los sindicatos «un acuerdo salarial que dé seguridad a los trabajadores».

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