domingo 28/2/21

Sánchez afronta la primera reforma de su Gobierno sin mostrar las cartas a Podemos

La marcha de Illa de Sanidad permite al presidente una reestructuración acorde a la llegada de los fondos europeos
Pedro Sánchez recibe ayer en la Moncloa al ministro de Exteriores turco, Mevlut Cavusoglu. FERNANDO CALVO HANDOUT

En Moncloa, sólo un grupo reducido de personas conoce con todo detalle la decisión que tomará Pedro Sánchez para afrontar la obligada reestructuración del Gobierno de coalición tras la designación del ministro de Sanidad, Salvador Illa, como candidato del PSC a las elecciones catalanas del próximo 14 de febrero. El presidente esconde sus intenciones incluso a su socios de coalición, Unidas Podemos, a los que ha prometido respetar la cuota de poder en el Ejecutivo que ambas formaciones pactaron antes de la sesión de investidura que el pasado jueves cumplió justo un año.

Los morados ostentan cuatro ministerios y una vicepresidencia, la de Pablo Iglesias, mientras que los socialistas dirigen 14 carteras y cuentan con tres vicepresidentas: Carmen Calvo (Presidencia), Nadia Calviño (Asuntos Económicos) y Teresa Ribera (Transición Ecológica). La proporción es mayor de tres a uno para el PSOE.

Pero el esquema podría sufrir cambios el próximo 29 de enero, al inicio de la campaña electoral catalana, el mismo día en el que el titular de Sanidad ha fijado para su marcha. Los socialistas buscan mitigar el coste político de mandar a Illa de gira electoral mientras permanece al frente de la gestión de la pandemia con una incidencia acumulada de la covid-19 que bate récords diarios y amenaza con meter a España en una virulenta tercera ola,.

Sin embargo, ni siquiera la fecha está clara aún. Los partidos catalanes decidirán el próximo viernes si los comicios se celebran finalmente. «Se tomará una decisión en función de los datos epidemiológicos y a partir del consenso político», explicó en diciembre el presidente del Parlamento de Cataluña, Roger Torrent. Hay precedentes. El año pasado las elecciones vascas y gallegas, previstas en principio para el 5 de abril, se retrasaron al 12 de julio por la incidencia del virus.

«Lo que creo personalmente es que si no hay confinamiento domiciliario general no se le puede decir a la gente: usted puede ir a trabajar pero no a votar», señalaba el primer secretario del PSC, Miquel Iceta (a quién sustituye Illa como candidato) el viernes al tiempo que vaticinaba que, «con los datos que disponemos hoy, las elecciones deberían poder celebrarse».

Si finalmente se atrasan, Illa podría alargar su continuidad al frente de Sanidad, ya que ha ligado su cese con el comienzo de la campaña. Una manera sencilla de dejar, al mismo tiempo, abierta una puerta a su continuidad en el ministerio.

Lo cierto es que, mientras gestione la pandemia, contará con minutos de oro en televisión gracias a sus comparecencias institucionales.

Por ahora, todos los partidos —a excepción del propio PSOE— ya han pedido su marcha inmediata. Incluso la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, dejó caer que sería conveniente que abandonará el ministerio. «La pandemia requiere de toda la concentración, el ánimo, la inteligencia y la entrega. Lo que me gustaría es que se tomase una decisión con prontitud», afirmó.

Mientras las críticas arrecian, en Moncloa guardan silencio sobre su hoja de ruta para reestructurar el Gobierno. La solución más lógica es también la menos agresiva: continuar la legislatura con un simple cambio de cromos. Con la salida de Illa, los socialistas catalanes perderían su cuota en el Gobierno, por lo que el mejor situado para entrar es el propio Iceta.

FIEL ESCUDERO

El actual primer secretario del PSC se ha mantenido siempre fiel a Sánchez y llevó con deportividad su sustitución como candidato a la Generalitat. «Yo he perdido dos veces, Illa ninguna», llegó a decir. Además, ya fue propuesto por Sánchez para presidir el Senado en mayo de 2019, pero el veto de ERC y las abstenciones de PP y Ciudadanos a designarlo como senador autonómico, requisito imprescindible, le impidieron aspirar al cargo.

Ahora su partido tiene la oportunidad de resarcirle con el puesto de ministro de Política Territorial y Función Pública, una cartera que ha cobrado protagonismo con los desacuerdos entre el Gobierno y las comunidades autónomas suscitados por el mando único derivado por el estado de alamar decretado el 14 de marzo o hasta por el reparto de las dosis de vacunas.

Su actual titular, Carolina Darias, ha estado presente en todas las reuniones interterritoriales del ramo junto a Salvador Illa. También en las conversaciones que tuvieron lugar entre el Ejecutivo central y el madrileño a causa de la crisis provocada por las medidas restrictivas propuestas por el Gobierno en otoño.

Ese currículum convierte a Darias en una candidata idónea para tomar las riendas de Sanidad. El 4 de enero, después de conocerse que Illa abandonaría el ministerio, compareció junto a él en rueda de prensa para informar de la situación epidemiológica, aunque se limitó a reconocer que desconoce las intenciones del presidente, al igual que Iceta. «Estaré donde se crea que pueda ser más útil con ilusión, con mucha discreción y un gran sentido de la lealtad a las administraciones públicas y el respeto a los demás», zanjó la ministra.

Aunque fuentes socialistas dan por hecho de que esta es la opción que cuenta con más posibilidades, la crisis de Gobierno brinda una oportunidad a Sánchez para emprender una reforma profunda de su Consejo de Ministros y adecuarla a la gestión de los fondos europeos para mitigar la crisis económica derivada de la covid-19. Algunos ministerios como el de Universidades o Consumo quedaron desgajados de sus matrices para acomodar a miembros de Podemos en el Gabinete, sin embargo, un cambio de ese calado pondrá en peligro la estabilidad de la coalición.

Sánchez afronta la primera reforma de su Gobierno sin mostrar las cartas a Podemos
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