viernes 3/12/21

El candidato a la presidencia del Gobierno, Pedro Sánchez, incorporó ayer en su discurso económico en la sesión de investidura la mayor parte de las cuestiones sobre las que Unidas Podemos ha hecho bandera en los últimos años. Lo hizo tanto en el fondo como en la forma, en unos términos habituales en el discurso del partido morado; y que Sánchez había obviado, o bien, había pasado por encima en la anterior investidura a la que se enfrentó en julio. El pacto de coalición entre el PSOE y Unidas Podemos ha obligado al líder del Ejecutivo a realizar un giro más próximo a los postulados de la izquierda en cuestiones clave como los impuestos. En este ámbito, al mismo tiempo, quiso calmar a Bruselas porque -afirmó- el Gobierno «va a cumplir con sus compromisos, mediante la justicia fiscal y la sensatez del gasto».

Pedro Sánchez apuntó que su Gobierno apuesta «por la justicia social para recortar por las desigualdades lacerantes» que provienen de la crisis. Recordó la subida del IRPF para las rentas superiores a 130.000 euros anuales, la «promoción» de la fiscalidad digital y la ‘tasa Tobin’ sobre las transacciones financieras, así como el alza del Impuesto de Sociedades para las grandes empresas.

Pero también incorporó otras medidas como «potenciar la prevención mediante la lista de morosos»; «impulsar la unidad de control de los grandes patrimonios»; «actualizar la lista de paraísos fiscales»; «un mayor control de la sicav». Es la primera referencia que Sánchez hace sobre este vehículo de inversión en sus discursos de investidura.

En materia de trabajo, Sánchez defendió la necesidad de derogar la reforma laboral. En lo relativo a las pensiones, el presidente aboga por «un nuevo Pacto de Toledo».

También incluyó medidas económicas para la ‘España vaciada’ rural, de carácter tecnológico, en infraestructuras o en sanidad.

Sánchez calma a Bruselas porque «van a cumplir con sus compromisos»