domingo 20/6/21

Sánchez critica los despidos en la banca y carga contra «los salarios de seis cifras»

Reclama ante otros líderes europeos en Oporto «una respuesta contundente» a los Eres

Tras sus ministros, el presidente. Pedro Sánchez cargó ayer contra los altos ejecutivos de la banca por los drásticos ajustes que se están produciendo en el sector con Expedientes de Regulación de Empleo (Ere) que tienen en CaixaBank (8.291 trabajadores, el 19% de la plantilla) y BBVA (3.450 trabajadores) los exponentes más claros del aldabonazo.

Después de que la vicepresidenta Nadia Calviño criticase abiertamente esos movimientos —los tildó de «inaceptables» en un contexto de «sueldos altos» de los banqueros—, Sánchez hizo lo mismo en un foro internacional.

Durante su intervención en la Cumbre Social de Oporto, ante otros líderes europeos y los presidentes de las instituciones comunitarias, aseguró que «no es aceptable» que se produzcan recortes en las plantillas de «empresas que son ganadores de esta transformación digital. Están expulsando fuerza de trabajo mientras ellos (en alusión a los banqueros) están ganando salarios de seis cifras e incrementando sus beneficios y bonus». Sánchez quiso dejar claro su malestar y reclamó a sus colegas «una respuesta contundente» desde «la dimensión política».

El presidente respaldó de este modo, y en su totalidad, el mensaje lanzado por Calviño el 21 de abril, que generó mucha polémica por la crítica expresa a los «altos sueldos» de los directivos de banca. Algo que secundarían después otros compañeros del Consejo de Ministros como la titular de Trabajo, Yolanda Díaz, o el de Seguridad Social, José Luis Escrivá.

Sánchez introducía la crítica al sector en la ronda de debates que precedieron al compromiso de los líderes europeos con el refuerzo de la Europa social, asumiendo los objetivos que la Comisión Europea presentó el pasado 4 de marzo y que se concretan en tres grandes hitos: alcanzar en 2030 una tasa de empleo de al menos el 78%, que seis de cada diez adultos asistan a cursos de formación cada año, y que se reduzca el número de europeos en riesgo de exclusión social o pobreza en al menos 15 millones de personas, incluidos 5 millones de niños.

«Estamos decididos a poner fin a las deficiencias estructurales de nuestro mercado laboral promoviendo el empleo de calidad. El Plan de Recuperación es una oportunidad única para lograrlo», destacaba también el presidente en la cita de Oporto, la primera presencial, aunque no viajaron Angela Merkel, Mark Rutte y el maltés Robert Abela, por las restricciones del coronavirus.

El reto: salvar las diferencias en las políticas sociales de los socios europeos en la confianza de que los mecanismos de evaluación del propio bloque sean suficientes. Revisión de objetivos semestralmente aunque sin perder de vista que esos tres hitos (empleo, formación y exclusión social) son genéricos para toda la UE, no implican traslación nacional.

El plan europeo abarca múltiples variables. Desde la educación, los servicios sociales o la vivienda, hasta garantías de derechos a trabajadores, parados, personas dependientes o sin hogar. Veinte principios que se trazaron ya en su vertiente más teórica en 2017, en una cumbre celebrada en la ciudad sueca de Gotemburgo.

Sánchez critica los despidos en la banca y carga contra «los salarios de seis cifras»
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