jueves 22/10/20

Sánchez garantiza un Gobierno estable y reclama «un nuevo clima político»

El presidente presiona al PP para que «arrime el hombro» y respalde unas cuentas claves para el reparto de la UE
Pedro Sánchez, en la conferencia de ayer sobre la recuperación. MARISCAL

«Unidad, unidad y unidad». Es la receta de Pedro Sánchez para afrontar la reconstrucción económica y social que necesita el país tras el tsunami que ha supuesto la Covid-19. El jefe del Ejecutivo reconoce que el desafío es «tremendo», «apabullante», «el mayor reto en un siglo». Pese a las dificultades, cree que es posible salir del bache y encarar la situación si se destierran los «viejos clichés» y las fuerzas políticas entierran el hacha de guerra.

«España quiere y si España quiere, España puede», defendió ayer el presidente en una conferencia en Madrid ante un centenar de representantes del mundo económico y social, que acudieron a su llamada. La gestión de la pandemia y los continuos ataques de Unidas Podemos desde el Gobierno de coalición han agrietado la relación entre los empresarios y la Moncloa, que trata ahora de limar asperezas sabedor de que la complicidad del Ibex 35 es imprescindible para salir de la crisis.

«Nos tiene que convocar a todos», esgrimió Sánchez ante la cúpula empresarial, entre los que se encontraba Ana Patricia Botín (Banco Santander), Pablo Isla (Inditex), José Manuel Entrecanales (Acciona), José María Alvarez-Pallete (Telefónica) o Isidre Fainé (La Caixa). A la cita en la Casa de América, en la que el presidente repitió la escenografía que utilizó en septiembre de 2018, a los cien días de su acceso al poder, tampoco faltaron los agentes sociales, que tienen ante el sí el reto de negociar en los próximos días el futuro de los Ertes por fuerza mayor.

Bajo su mirada, Sánchez garantizó la estabilidad del Ejecutivo de coalición para los cuarenta meses que restan de legislatura, que además de «estable» confía será «fructífera» con la aprobación de los Presupuestos de 2021.

El líder del PSOE ignoró las tensiones internas sobre las alianzas a construir para sacar adelante las cuentas públicas y vendió las fortaleza de la coalición, que aspira a que España salga de la crisis del coronavirus con más fuerza, que encarrile la senda de la recuperación lo más pronto posible y que, gracias a las ayudas europeas, contribuya a elevar el PIB por encima del 2% durante los próximos diez años.

Sánchez apuntó que el Gobierno ya está avanzando los preparativos del Plan Nacional de Recuperación, Transformación y Resiliencia, que se llevará a Bruselas para que reciba el visto bueno, y que dará continuidad a las políticas y medidas aprobadas por el Ejecutivo durante los últimos meses para afrontar la emergencia sanitaria y económica por la pandemia. El presidente destacó nuevamente que en los próximos seis años España tendrá que gestionar 140.000 millones de euros, a definir en los próximos tres años, 72.000 millones de ellos en transferencias directas. Unos fondos en los que, para el líder socialista, «reside una enorme oportunidad de transformar, de corregir y de convertir a la sociedad en más resiliente, desde el punto de vista social y económico».

TIEMPO DE ACUERDOS

Pero la viabilidad de su plan económico pasa por desbloquear la aprobación de los Presupuestos que se antoja complicada y para la que necesita que todos, sin excepción, «arrimen el hombro». En su discurso, Sánchez no apeló a la unanimidad, ni pidió que nadie renuncie a sus banderas ideológicas,pero sí que las posturas de cada uno se acompasen a la actual situación.

«Es tiempo de acuerdos, de encuentros y de negociación», insistió el jefe del Ejecutivo a dos días de reunirse en la Moncloa con el líder del PP, Pablo Casado. Por eso, reclamó «un nuevo clima político, marcado por la estabilidad y la unidad». Esa es la apuesta del Gobierno, «de todo el Gobierno», subrayó.

El presidente se sirvió de la fotografía con los primeros espadas del Ibex 35 para meter presión a los populares antes de pedirles formalmente su apoyo para alumbrar unas cuentas claves para el reparto ayudas europeas y que han de salir adelante para que su Ejecutivo disfrute de la estabilidad que invoca.

«España -insistió- debe entenderse con España como Europa se entendió con Europa en julio».

Sánchez instó también a la formación de Casado a «desterrar la pelea partidista» y facilitar la renovación del Poder Judicial y el Tribunal Constitucional, para permitir unas instituciones «sólidas» y contribuir a la estabilidad del país. Puso también la mirada en líderes territoriales, con los que se verá las cara este viernes en la Conferencia de Presidentes, y a los que urgió a «cerrar brechas» y no impulsar la política del «sálvese quien pueda» porque de esta coyuntura, dijo, sólo se puede salir «con el esfuerzo de todos, y no sólo de una parte».

Si estos días se escribe el prólogo de la negociación de los Presupuestos, todo indica que la tarea será extraordinariamente compleja.

El Gobierno intenta reconducir su desencuentro interno por la negociación de los Presupuestos. Sánchez e Iglesias se reúnen en la Moncloa mientras la vicepresidenta Carmen Calvo recuerda a Podemos que su apuesta, ERC, no quiere negociar las cuenta.

El Gobierno de PSOE y Podemos afronta un doble cometido: el de construir un proyecto que satisfaga en fondo y forma a los dos socios de coalición, asunto que ocupa ahora al Ejecutivo, y el de amarrar los apoyos parlamentarios precisos para superar el trámite del Congreso. En la última semana, las discrepancias de enfoque han sido la tónica. La formación de Pablo Iglesias amagó el viernes con un veto a Ciudadanos que acabó reconvertido en un aviso: el borrador de las cuentas públicas se pacta, primero, en casa y se buscan, después, los aliados externos. Y, con ese planteamiento sobre la mesa, se reunieron este lunes en la Moncloa Pedro Sánchez y el vicepresidente segundo.

Sánchez garantiza un Gobierno estable y reclama «un nuevo clima político»