miércoles 21/10/20

Sánchez reactiva la mesa de diálogo para que ERC se abra a negociar las cuentas

Rufián se declara incompatible con Cs y el Gobierno replica al partido independentista que no caben los vetos
Pedro Sánchez recibe al portavoz de ERC, Gabriel Rufián, ayer, en el Palacio en La Moncloa, J.J. GUILLÉN

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se comprometió este jueves con Gabriel Rufián en la Moncloa a convocar la mesa de diálogo con la Generalitat. Reanudar los contactos políticos sobre Cataluña es condición ‘sine qua non’ para que los republicanos accedan, al menos, a abordar los Presupuestos de 2021, y el Ejecutivo ha resuelto no taponar ninguna vía. Ni la de Esquerra, la opción preferente de Unidas Podemos, ni tampoco la de Ciudadanos.

Pese a que una no parece compatible con la otra. Gobierno y Generalitat deben acordar ahora una fecha para el encuentro del foro de diálogo. Lo que Rufián propone es que la reunión se desarrolle «a mediados de septiembre». El día es relevante, porque el Tribunal Supremo tiene previsto celebrar el 17 la vista oral para resolver sobre la inhabilitación de Quim Torra por un delito de desobediencia.

La portavoz del Ejecutivo, María Jesús Montero, no puso, en todo caso, inconveniente a que la cita se fije en el plazo que baraja Esquerra. «A la mayor brevedad», añadió. Pero serán ahora los gabinetes de ambos Gobiernos los que consensúen el calendario. Y el concierto del presidente catalán, que en el pasado ha mostrado reticencias, es imprescindible.

Aunque Rufián aseguró no contemplar la posibilidad de que Torra rechace una reunión -«sería la antipolítica»-, la portavoz de Junts per Catalunya en el Congreso, Laura Borràs, fijó condiciones previas. «Si Pedro Sánchez acepta hablar de autodeterminación, buscamos día y hora para la mesa de diálogo, que tiene sentido para negociar. Si es para una foto, no es necesaria», trasladó la formación catalana en una nota tras una videoconferencia con el jefe del Ejecutivo.

En realidad, el diálogo con la Generalitat forma parte del acuerdo que el PSOE selló con Esquerra para hacer viable la investidura de Pedro Sánchez. Y su cumplimiento es, según puntualizó Rufián, indispensable para que los republicanos puedan entrar en la segunda fase: la de explorar un acercamiento presupuestario. En todo caso, las relaciones que el Gobierno cultiva con Ciudadanos alejan las posibilidades de entendimiento con la formación independentista.

O las cuentas públicas con Esquerra o las cuentas públicas con Inés Arrimadas. Esa fue la disyuntiva que Rufián trasladó ayer a Sánchez.

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